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Minsa: hipertensión y diabetes elevan el riesgo de morir por dengue e influenza

El Ministerio de Salud llamó a intensificar la prevención de enfermedades cardiovasculares, responsables de cerca de tres de cada diez muertes registradas en el país en 2024, según el INEC.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El Ministerio de Salud (Minsa) advirtió esta semana que las personas con hipertensión, diabetes, obesidad o síndrome metabólico enfrentan un riesgo significativamente mayor de sufrir complicaciones graves e incluso morir al contraer enfermedades infecciosas como el dengue, la influenza o el Covid-19.

Cedeño explicó que la combinación de una enfermedad cardiovascular con una infección respiratoria o transmitida por vector suele derivar en cuadros clínicos más severos que cuando ambas condiciones se presentan por separado. "Una persona hipertensa o diabética tiene un riesgo mucho mayor de sufrir complicaciones si contrae una enfermedad infecciosa como la COVID-19, la influenza o el dengue. Por eso, la prevención debe ser integral y no limitarse únicamente al control de la enfermedad cardiovascular", enfatizó el especialista.

El funcionario detalló que mantener controlada la presión arterial y los niveles de glucosa, junto con un peso corporal saludable, no solo reduce el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular, sino que también fortalece la respuesta del organismo ante otras enfermedades. Según indicó, buena parte de la población concentra su atención en las complicaciones directas de la hipertensión o la diabetes sin considerar que estas condiciones pueden agravar el pronóstico frente a infecciones respiratorias u otras enfermedades transmisibles.

Las cifras del INEC dimensionan el problema de fondo. Según la entidad, las enfermedades cardiovasculares representaron aproximadamente el 30% de las defunciones registradas en el país durante 2024, con 4,240 muertes atribuidas a enfermedades isquémicas y otras afecciones del corazón, una cifra que no incluye otras patologías cardiovasculares asociadas. El dato sitúa a estas dolencias como una de las principales causas de mortalidad en Panamá, en línea con la tendencia observada en buena parte de América Latina, donde las enfermedades no transmisibles han desplazado progresivamente a las infecciosas como principal causa de muerte en las últimas décadas.

Un aspecto que Cedeño destacó como particularmente preocupante es el aumento de hipertensión, diabetes y obesidad entre personas de 20 a 40 años, un grupo etario que históricamente presentaba tasas más bajas de estas condiciones. El especialista atribuyó este fenómeno, al menos en parte, al desconocimiento de los antecedentes familiares y a la ausencia de controles médicos periódicos entre la población joven.

"Muchas personas desconocen que padecen hipertensión hasta que presentan una complicación. Por ello, la recomendación es realizar controles preventivos de manera periódica a partir de los 20 años, e incluso desde la infancia cuando existen factores de riesgo o antecedentes familiares", indicó el funcionario, quien situó la detección tardía como uno de los principales obstáculos para reducir la mortalidad asociada a estas enfermedades.

Un modelo de atención con equipos multidisciplinarios

Como parte del fortalecimiento de la atención de las enfermedades no transmisibles, el Minsa informó que ha actualizado sus guías de manejo con un enfoque integral, en el que participan equipos multidisciplinarios conformados por médicos, personal de enfermería, nutricionistas, profesionales de salud mental y trabajadores sociales. Según Cedeño, este modelo permite abordar de manera conjunta los factores biológicos, nutricionales, emocionales y sociales que inciden en el desarrollo y control de las enfermedades cardiovasculares, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el riesgo de complicaciones.

El planteamiento del Minsa se inscribe en un desafío que no es exclusivo de Panamá. Organismos de salud pública de la región han documentado en años recientes cómo la coexistencia de enfermedades crónicas no transmisibles con enfermedades infecciosas complica la planificación sanitaria y exige inversiones simultáneas en atención primaria, vigilancia epidemiológica y promoción de estilos de vida saludables. El sistema de salud panameño afronta esa doble carga en momentos en que enfermedades como el dengue suelen repuntar durante la temporada lluviosa.

El precedente más nítido de esa interacción entre enfermedades crónicas e infecciosas quedó en evidencia durante la pandemia de Covid-19, a partir de 2020, cuando pacientes con hipertensión, diabetes y obesidad concentraron una parte sustancial de las hospitalizaciones y defunciones registradas en el país y en la región. Aquella experiencia colocó a las enfermedades cardiovasculares en el centro del debate sanitario y sirve hoy de referencia para las advertencias que la cartera de Salud dirige a la población.

Cedeño reiteró que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir tanto la incidencia de enfermedades cardiovasculares como la gravedad de sus complicaciones. Entre las recomendaciones que enumeró figuran mantener una alimentación saludable, realizar actividad física de forma regular, evitar el consumo de tabaco y alcohol, controlar el peso corporal y asistir a controles médicos periódicos, especialmente para quienes tienen antecedentes familiares de hipertensión, diabetes o enfermedades del corazón.

El funcionario también exhortó a la población a no esperar la aparición de síntomas para acudir a una evaluación médica, y recordó que la detección temprana y el tratamiento oportuno permiten prevenir complicaciones como infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal, además de disminuir el riesgo de cuadros graves cuando concurren infecciones. Según explicó, este enfoque preventivo resulta especialmente relevante cuando las enfermedades estacionales pueden interactuar con condiciones cardiovasculares no diagnosticadas.

El Minsa no ha precisado si la alerta responde a un incremento puntual de casos de dengue o influenza en las últimas semanas, por lo que el mensaje se enmarca, según lo comunicado, dentro de las campañas de prevención que la cartera desarrolla de cara a la temporada lluviosa. Más allá del refuerzo de sus guías clínicas y de la promoción de controles preventivos en los centros de salud públicos, la evolución de los indicadores de mortalidad cardiovascular dependerá, en buena medida, de la capacidad del sistema para ampliar la cobertura de controles periódicos entre la población más joven, el segmento que, según el propio Cedeño, resulta más difícil de alcanzar con las campañas existentes.

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