La cifra agregada esconde trayectorias muy distintas. Nvidia encabeza el optimismo del consenso con un potencial del 40%, que llevaría su acción hasta los 323,89 dólares y su capitalización hasta 7,83 billones. Ninguna casa de análisis recomienda vender sus títulos, y los expertos sitúan el motor de esa confianza en el plan de recompra de acciones: un nuevo programa de 150.000 millones de dólares anunciado por la compañía dirigida por Jensen Huang, que eleva el total comprometido hasta 2028 a 235.000 millones, la mayor recompra de la historia bursátil según el registro de la agencia.
Amazon ofrece un recorrido del 30%, hasta 332,64 dólares y 3,63 billones. Su división de computación en la nube, AWS, sostiene ya los resultados del grupo, reforzada por una ofensiva de inteligencia artificial que integra los modelos Astra, de OpenAI, y Kimi K3, de Moonshot. Alphabet, con Gemini 4 Argon situado por los analistas al nivel de OpenAI y Anthropic, aportaría un 20% adicional hasta los 429,25 dólares y 5,27 billones.
El giro de Microsoft hacia el hardware
Microsoft avanzaría un 9%, hasta 582,31 dólares y 4,37 billones, en lo que los analistas describen como un giro modélico de compañía de software a grupo integrado de hardware, nube e inteligencia artificial. Esta semana, Satya Nadella y Jensen Huang compartieron por primera vez escenario para presentar el portátil Surface Laptop Ultra, un gesto que subraya la alianza industrial entre Microsoft y Nvidia, las dos compañías sin ninguna recomendación de venta junto a Amazon y Alphabet, con un 90% de analistas aconsejando comprar.
Meta conserva más de un 90% de recomendaciones de compra, aunque crece el número de analistas que aconsejan mantener o vender sus títulos. Su primer agente de inteligencia artificial, Muse, podría generar entre 20.000 y 30.000 millones de dólares anuales, según las estimaciones del consenso, con una acción que tendría recorrido hasta los 794,49 dólares.
Apple espera resultados antes de subir el precio
En Apple, la decisión recae ahora en John Ternus, el nuevo consejero delegado que releva a Tim Cook tras quince años al frente de la compañía. El consenso considera que la acción, con 4,88 billones de capitalización, ya ha incorporado su buen momento bursátil y prefiere esperar al comportamiento comercial del iPhone Duo y el iPhone 18 Pro antes de elevar el precio objetivo.
Tesla es el valor que concentra más dudas. Sus títulos caen cerca de un 20% desde el máximo marcado el año pasado, y por primera vez los analistas que recomiendan vender superan a los que aconsejan comprar. El potencial que le asignan es inferior al 5%, hasta 393,66 dólares y 1,55 billones, muy por debajo de la media del grupo.
Detrás de estas valoraciones hay una apuesta inversora sin precedentes. El mercado estima un gasto conjunto de 700.000 millones de dólares para este año en infraestructura de inteligencia artificial —centros de datos, chips, redes y suministro eléctrico—, frente a los 400.000 millones desembolsados en 2025. Los hiperescaladores concentran el grueso: Amazon prevé 220.000 millones; Alphabet, entre 195.000 y 205.000; Microsoft, 175.000, y Meta, entre 130.000 y 145.000 millones.
Tesla destinaría unos 25.000 millones a esta carrera y Apple apenas entre 3.000 y 5.000 millones, mientras que Nvidia, principal beneficiaria de ese torrente de inversión ajena, solo invierte alrededor de 3.000 millones en plantas propias e investigación. La asimetría ilustra el reparto de riesgos del ciclo: quien fabrica los chips arriesga menos capital que quienes los compran.
Otros gigantes rondan los cuatro billones
El interés inversor se extiende más allá del grupo original. SpaceX (2,97 billones de dólares), TSMC (2,85), Broadcom (2,52) y Saudi Aramco (1,97) aparecen ya en el radar de los analistas, que les atribuyen un potencial de subida de al menos el 25%, una señal de que la narrativa de la inteligencia artificial se expande hacia los fabricantes de semiconductores y la energía que sostiene los centros de datos.
Existe, sin embargo, una tensión de fondo en estas cifras. El consenso proyecta la mejor perspectiva de la historia reciente del grupo justo cuando el precio de mercado ya recoge buena parte del ciclo alcista. Con un potencial medio del 20% y varias cotizaciones en máximos históricos, el margen frente a un tropiezo —un dato macroeconómico adverso, un retraso en la demanda de cómputo— se ha estrechado respecto a ejercicios anteriores.
La pregunta que plantea el mercado no es si la inteligencia artificial generará valor económico, algo que el consenso de analistas da por hecho, sino a qué ritmo esa promesa se traduce en beneficios contables. Los 700.000 millones de dólares que las siete tecnológicas destinarán este año a infraestructura solo se sostienen si la demanda de capacidad de cómputo sigue creciendo en 2027, una condición que todavía no está verificada con datos de uso real.
El antecedente de la burbuja puntocom de principios de siglo, cuando la valoración bursátil se adelantó durante años a la rentabilidad real de muchas compañías de internet, planea sobre este debate: el caso de Amazon en 2001 vuelve a citarse ahora como espejo para juzgar el actual ciclo de inversión en inteligencia artificial.
Los resultados del cuarto trimestre, que las siete compañías publicarán entre enero y febrero, y la previsión de inversión en capital que anuncien para 2027 serán la referencia con la que el mercado contraste si los 29,55 billones de dólares que hoy les asigna el consenso son una proyección razonable o una factura que, finalmente, no todas podrán pagar.