Los investigadores hicieron un seguimiento de poblaciones situadas dentro del Parque Nacional, en Reserva y Matasgordas, y también fuera de sus límites, en Rocina, Hato Ratón e Hinojos. La comparación reveló que las amenazas varían según el territorio: dentro de Doñana predominan el ramoneo y el pisoteo de ciervos y jabalíes, mientras que fuera del espacio protegido pesan más la falta de agua y las actividades agrícolas.
Durante sus primeros años de vida, el piruétano no alcanza el tamaño suficiente para resistir el consumo de frutos, semillas y vegetación por parte de estos ungulados, lo que compromete las fases más vulnerables de su desarrollo. Los autores describen la situación como una paradoja de conservación: incluso dentro de un espacio protegido, una especie puede seguir expuesta a presiones que dificultan su supervivencia.
«Aunque los parques nacionales y otras áreas protegidas suelen establecerse para preservar la biodiversidad, sus prácticas de gestión pueden generar inadvertidamente efectos contrastantes en diferentes componentes del ecosistema», explica José María Fedriani, investigador de la EBD-CSIC y responsable principal del trabajo.
A la presión de los herbívoros se suma el deterioro del acuífero de Doñana, el aumento de las temperaturas y sequías estivales cada vez más intensas. En Matasgordas, la mortalidad de los árboles reproductores superó el 60% durante las dos últimas décadas, según los datos recogidos por los investigadores del CSIC.
La situación no resulta del todo nueva en el espacio protegido: organizaciones ecologistas ya habían advertido del impacto de los jabalíes sobre huevos y pollos de aves protegidas en Doñana, un asunto que enlaza con otras tensiones documentadas en la gestión de espacios naturales, como las recogidas en el estudio sobre la desaparición del cedro y sus efectos en el Teide. Ahora, esta investigación apunta a que la fauna herbívora también condiciona directamente la regeneración de la vegetación autóctona.
Ante estos hallazgos, los científicos plantean medidas de conservación activa: gestionar las densidades elevadas de ungulados, recuperar el equilibrio entre depredadores y presas, proteger a los animales dispersores de semillas y promover un uso sostenible del agua subterránea. El estudio abre además la puerta a una posible reevaluación del estado del piruétano en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde figura actualmente bajo la categoría de «preocupación menor».
Pese a estas advertencias científicas, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) puso en marcha su primera campaña institucional centrada en la conservación de Doñana, bajo el lema «Acción por Doñana. Protegiendo lo nuestro». La iniciativa se desarrolla en las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz hasta el próximo 30 de octubre.
La campaña se enmarca en el Marco de Actuaciones para Doñana, una estrategia con participación de 13 ministerios que contempla una inversión directa de 745,3 millones de euros hasta 2028, destinada a recuperar recursos hídricos, restaurar ecosistemas y favorecer un modelo de desarrollo sostenible en los municipios del entorno del parque.

