El descenso mensual del conjunto de las listas se explica sobre todo por la evolución de las consultas externas, que cayeron un 3,74%, y de las primeras pruebas diagnósticas, que retrocedieron un 7,39%. Ese comportamiento compensó con holgura el repunte del 5,78% registrado en la lista de espera quirúrgica, la única de las tres categorías que empeoró respecto a junio. En términos absolutos, el cómputo global registró 32.705 pacientes menos que el mes anterior.
La lista de espera para una intervención no urgente cerró julio con 114.627 personas, un máximo histórico que llega apenas diez meses después de que la región superara por primera vez, en septiembre de 2025, la barrera de las 100.000 personas en espera de operación. El aumento respecto a junio fue de 6.272 pacientes (+5,78%), y en términos interanuales la lista quirúrgica creció un 22,12%, con 20.763 personas más que en julio de 2025.
Del total de pacientes en espera quirúrgica, 87.058 (75,95%) corresponden a la categoría estructural, es decir, demoras atribuibles a la organización y los recursos disponibles del sistema. Otros 13.247 (11,56%) están a la espera por rechazo de una derivación, mientras que 14.322 (12,49%) corresponden a operaciones transitoriamente no programables. Dentro de la lista estructural, el deterioro se concentró en los tramos de mayor demora: 1.039 pacientes esperaban ya más de seis meses al cierre de julio, frente a los 975 de junio, mientras que quienes aguardaban entre tres y seis meses pasaron de 13.378 a 16.633, y el tramo de dos a tres meses creció de 12.373 a 17.775 personas. Solo los tramos de espera más corta, de cero a dos meses, mostraron una tendencia a la baja.
Los tiempos medios de demora se incrementaron en las tres categorías respecto a junio, pese a la caída del volumen total de citas pendientes. La espera media para una intervención quirúrgica se situó en 57,26 días, 8,48 días más que el mes previo; para consultas externas, en 66,28 días, 6,69 días más; y para una primera prueba diagnóstica, en 57,28 días, 6,05 días por encima de junio.
El coste de la huelga médica
La Consejería de Sanidad ha cifrado en más de 18,6 millones de euros el coste de los 30 días de huelga registrados desde febrero de 2026, a razón de una semana de paros por mes. Según estos datos, la protesta ha supuesto la suspensión de 242.627 consultas, 11.833 cirugías y 27.367 pruebas diagnósticas, un volumen que, según la propia consejería, ayuda a explicar tanto el aumento de los tiempos de demora media como parte de la presión acumulada sobre la lista quirúrgica.
Los sindicatos médicos convocantes de la huelga sostienen, por su parte, que el deterioro de los tiempos de espera responde a un problema estructural de plantillas y de organización asistencial que antecede a los paros, y consideran que el foco en el coste económico de la protesta desplaza la atención de reivindicaciones salariales y de condiciones laborales que, alegan, arrastran desde hace años. La consejería, en sentido contrario, atribuye a la conflictividad laboral buena parte de la ralentización de la actividad quirúrgica en los últimos meses.
En el balance interanual, el conjunto de las tres listas mostró una caída del 1,46% respecto a julio de 2025, con 14.031 personas menos en total, un descenso que la Comunidad de Madrid ha destacado en sus comunicados. Ese resultado agregado, sin embargo, esconde comportamientos dispares: mientras las esperas para pruebas diagnósticas bajaron un 6,03% (10.417 personas menos) y las de consultas externas un 3,51% (24.377 menos), la lista quirúrgica se disparó un 22,12% en el mismo periodo, con 20.763 pacientes adicionales.
Los tiempos de demora media también evolucionaron de forma desigual en el último año. Mientras la espera para consultas externas se redujo en 3,5 días (-5,01%) y la de pruebas diagnósticas cayó 9,27 días (-13,92%), la demora media para una operación aumentó 2,69 días (+4,92%) respecto a julio de 2025, lo que confirma que el deterioro se concentra específicamente en la actividad quirúrgica.
La Comunidad de Madrid ha reivindicado que lidera por cuarto año consecutivo el indicador de menor espera media para una operación entre las comunidades autónomas, un dato que se enmarca en el Sistema de Información sobre Listas de Espera coordinado por el Ministerio de Sanidad. Ese sistema publica indicadores agregados con periodicidad semestral a escala estatal, por lo que las comparaciones directas con datos mensuales como los madrileños deben tomarse con cautela metodológica.
El fenómeno de las listas de espera no es nuevo en España. Desde la universalización de la asistencia sanitaria con la Ley General de Sanidad de 1986, las demoras para cirugías no urgentes han sido objeto recurrente de debate político y de conflictividad laboral en prácticamente todas las comunidades. La propia Comunidad de Madrid vivió un pulso de gran calado en la atención primaria en 2018 y 2019, con movilizaciones que derivaron en cambios en la gestión de los centros de salud, un precedente que ilustra la recurrencia de estos conflictos en la región.
La consejería ha anunciado que mantendrá la publicación mensual de estos indicadores. Los próximos datos, correspondientes a agosto, permitirán comprobar si la tendencia bajista del conjunto de las listas se consolida o si, por el contrario, el aumento de la demora quirúrgica y el eventual mantenimiento de los paros médicos vuelven a presionar al alza el número de pacientes pendientes de operación.


