|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. El Gobierno aprueba 1,4 millones para un centro de aguas residuales en Bolivia
  2. Universitarios franceses ganan peso en las protestas estudiantiles con 71.500 manifestantes
  3. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite

Una psicóloga apunta claves para cultivar la amistad en la edad adulta

Rosana Pereira Davila sostiene que los pequeños gestos cotidianos, y no las grandes promesas, sostienen los vínculos a largo plazo

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

La psicóloga Rosana Pereira Davila, codirectora de Haztúa Psicología Positiva, ha explicado cómo mantener y cultivar la amistad en la edad adulta, cuando el tiempo disponible se reduce y las relaciones tienden a congelarse. Según la especialista, la clave no reside en las grandes celebraciones ni en promesas de reencuentro, sino en gestos frecuentes y sinceros que demuestran a la otra persona que se piensa en ella incluso en su ausencia.

La amistad, señala Pereira Davila, es un vínculo que exige mantenimiento constante y no una promesa que se cumple una vez y se olvida. "El uso tan frecuente de la palabra cultivar para referirnos a la amistad ya nos está dando una idea de que son necesarios los cuidados frecuentes para que pueda florecer", apunta la psicóloga, que insiste en que "no podemos plantar la semilla y sentarnos a esperar a que crezca".

La experta identifica una trampa habitual en la vida adulta: el aplazamiento crónico de los encuentros bajo la fórmula del "a ver si quedamos un día", una frase que en apariencia mantiene viva la relación pero que en la práctica puede congelarla durante meses. Frente a esa inercia, propone un gesto simple: fijar una fecha concreta en el momento mismo en que surge el deseo de verse. "Si no hacemos tiempo, nunca lo tenemos", resume, y recomienda sacar la agenda cuando dos personas coinciden y comprometerse con un día que convenga a ambas.

Uno de los errores más extendidos, según la psicóloga, es la exigencia de una reciprocidad inmediata y calculada. "Si esperamos que cada vez que yo llamo el otro me deba una llamada, nos estamos cargando la relación", advierte, y recuerda que existen personalidades más proactivas, más "iniciadoras", que suelen proponer los planes sin que ello implique un desequilibrio afectivo real. También apunta que las personas se desconectan a veces de forma temporal por cargas laborales, enfermedades o crisis personales.

La especialista distingue entre la reciprocidad entendida como contabilidad —quién llamó primero, cuántas veces— y la reciprocidad entendida como percepción de aportación mutua. "La reciprocidad no es llevar la contabilidad de cuántas veces llama cada uno, sino cómo nos sentimos en esa relación, si sentimos que las dos partes estamos aportando, aunque sea de diferentes maneras", aclara. Para ella resulta más revelador observar cómo reacciona la otra persona ante una llamada —con ilusión genuina o con excusas recurrentes— que fijarse en quién tomó la iniciativa.

La psicóloga enumera además una serie de descuidos que erosionan la amistad de forma silenciosa: cancelar planes de manera sistemática, llamar únicamente cuando se necesita algo, desinteresarse por lo que le ocurre al otro, minimizar sus problemas o no alegrarse —e incluso envidiar— sus logros. "Es decir, hacer a los demás cualquier cosa que no nos gustaría que nos hicieran", resume.

Frente a esas prácticas, defiende que son los pequeños gestos frecuentes los que sostienen el vínculo: llamar para preguntar "qué tal el tema que me comentaste el otro día" o enviar un artículo porque "es justo lo que estuvimos hablando". Ese tipo de detalles, explica, demuestran a la otra persona que ocupa un lugar en el pensamiento cotidiano de quien los envía, aunque no exista contacto presencial. En cambio, reducir el trato a fechas señaladas hace, en sus palabras, que "llamar de cumpleaños en cumpleaños" convierta una amistad en "un compromiso social".

La reflexión se enmarca en un contexto en el que la Organización Mundial de la Salud ha situado la soledad no deseada como una prioridad de salud pública. En noviembre de 2023, el organismo estableció una comisión internacional sobre conexión social y ha advertido de que el aislamiento social prolongado se asocia a un mayor riesgo de mortalidad, un marco que ha trasladado el asunto del ámbito estrictamente psicológico al sanitario.

En España, el fenómeno tiene reflejo estadístico en el aumento de los hogares unipersonales. Según la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística, este tipo de hogares supera los 5,3 millones y representa alrededor del 27% del total, una proporción muy superior a la de hace dos décadas. El dato ofrece el trasfondo demográfico de un modo de vida en el que las relaciones informales compiten con crecientes cargas laborales y de cuidados.

El debate sobre el debilitamiento de los lazos sociales no es nuevo. Ya a finales del siglo XX, la sociología acuñó la idea del declive del capital social en las sociedades urbanas e industrializadas, una discusión que en España coincidió con la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral y la transformación de los usos del tiempo. La posterior irrupción de las redes sociales y la mensajería instantánea no resolvió ese déficit de tiempo, y en ocasiones lo camufló bajo una sensación de conexión permanente que no siempre se traduce en vínculos profundos.

Pereira Davila extiende parte de su análisis a las relaciones dañadas por un engaño o una ruptura de confianza, en las que, según ha explicado, la reparación no depende únicamente de la disculpa verbal. "No es solo pedir perdón, debe mostrarse un cambio coherente", ha señalado, trasladando a ese terreno la misma idea que aplica a la amistad: los vínculos se sostienen con hechos mantenidos en el tiempo, no con declaraciones puntuales.

No se trata de un hecho noticioso en sentido estricto ni de una controversia con partes enfrentadas, sino de un diagnóstico profesional sobre hábitos relacionales cotidianos. Su recorrido, sin plazos ni desenlaces pendientes, apunta a un terreno en el que la respuesta institucional —campañas de sensibilización, estrategias sobre soledad no deseada impulsadas por administraciones autonómicas y estatales— convive con la dimensión estrictamente individual que la psicóloga sitúa en el centro: la decisión cotidiana de reservar tiempo para los demás.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Ciencia y Salud →Un cemento inspirado en la piel de elefante mantiene la fachada hasta 20 grados más fría
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo