La migraña afecta a más de seis millones de personas en España, en torno al 13% de la población, y ocho de cada diez afectados son mujeres, según los datos de AEMICE. Pese a esa prevalencia, solo el 12,3% de los participantes en la encuesta considera que su entorno percibe con claridad que se trata de una patología, una brecha que la asociación atribuye en buena parte al lenguaje coloquial con el que se habla de ella.
«Quienes tenemos migraña sabemos hasta qué punto puede condicionar nuestra vida», ha explicado la presidenta de AEMICE, Isabel Colomina, quien lamenta que existan personas «que la ven simplemente como un dolor de cabeza». Colomina ha recordado que un ataque puede obligar al paciente «a cancelar un plan, faltar al trabajo» o dejar de cuidar de la familia, consecuencias que, a su juicio, quedan invisibilizadas cuando la enfermedad se banaliza socialmente.
La encuesta cuantifica el impacto funcional de la enfermedad: el 57,9% de los participantes afirma que durante las últimas cuatro semanas ha limitado o impedido sus actividades habituales muy frecuentemente o siempre. La cifra se dispara entre quienes declararon dolor de cabeza diario durante el último mes, un colectivo en el que el 89,2% señala esa misma limitación severa de su vida cotidiana.
El estudio distingue entre migraña episódica y migraña crónica, las dos formas clínicas reconocidas de la enfermedad, y constata que la afectación sobre las actividades diarias se produce en ambos casos, aunque con una incidencia menor en la forma episódica. Esta distinción resulta relevante porque buena parte de la percepción social de la migraña como algo pasajero se apoya, según AEMICE, en desconocer que existe una variante crónica con un impacto mucho más severo.
La Organización Mundial de la Salud incluye la migraña desde hace años entre las principales causas de discapacidad a escala global, un reconocimiento clínico que contrasta con la percepción social recogida en la encuesta. Ese desfase entre el estatus médico de la enfermedad y su consideración cotidiana es precisamente el que la asociación pretende reducir.
La campaña 'Las palabras importan'
Para tratar de corregir esa percepción, AEMICE ha anunciado la campaña Las palabras importan, que invita a reflexionar sobre cómo el lenguaje utilizado para hablar de la migraña condiciona la forma en que la sociedad entiende la enfermedad. La acción cuenta con la colaboración de las farmacéuticas Abbvie, Grünenthal, IPSEN, Lundbeck, Organon y Teva.
Colomina ha puesto el foco en expresiones cotidianas que, según la asociación, contribuyen a la banalización de la patología.
«Durante demasiado tiempo, hemos normalizado frases como 'tengo migraña' para referirnos a cualquier dolor de cabeza o 'tengo migrañas' para hablar de los ataques», ha expuesto Isabel Colomina, presidenta de AEMICE.
La presidenta de la asociación ha rechazado que se trate de «una cuestión menor», al considerar que «las palabras ayudan a construir la forma en que entendemos una enfermedad». El planteamiento se inscribe en una línea de trabajos que exploran los determinantes no clínicos de las patologías neurológicas, un campo en el que otras investigaciones recientes han abordado, por ejemplo, cómo la respiración nasal puede influir en la ansiedad.

