El anuncio llega poco más de tres meses después de la primera edición del evento, que la Cámara Marítima presenta como una plataforma para generar negocios, atraer inversión y proyectar al clúster marítimo nacional ante los principales actores de la industria internacional. El país, cuya posición geográfica ha sido el eje de su economía de servicios desde la apertura del Canal en 1914, busca consolidarse también como sede de convenciones y foros especializados del sector.
Según el gremio, la edición de 2026 congregó a 1,330 participantes provenientes de 33 países y generó alrededor de 800 reuniones de negocios de tipo B2B, con oportunidades comerciales estimadas en unos $18 millones. La Cámara Marítima defendió que esos resultados justifican la continuidad del encuentro y adelantó que la próxima cita buscará ampliar la propuesta de valor con mayor participación internacional, nuevas delegaciones y más oportunidades de conexión comercial.
El listado de asistentes a la primera edición incluyó a Arsenio Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), organismo con sede en Londres del que Panamá es Estado miembro. También participaron Thomas Kazakos, secretario general de la International Chamber of Shipping; David Loosley, secretario general y CEO de BIMCO; Tim Wilkins, managing director de INTERTANKO, y Paul Pathy, presidente de BIMCO, junto con armadores, operadores y representantes de organizaciones marítimas de alcance global.
La presencia de Domínguez, panameño al frente de la OMI, refuerza la proyección del país en la gobernanza marítima internacional, un ámbito distinto del que ocupa la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) en la administración de la vía interoceánica. Panamá encabeza desde hace décadas el registro de buques por tonelaje a escala mundial, condición que lo convierte en parte interesada directa en las decisiones que adopta ese organismo.
La agenda de 2027, según adelantó la Cámara Marítima, se orientará a los grandes retos y oportunidades que enfrenta actualmente la industria marítima, portuaria y logística. Entre esos desafíos figura la descarbonización del transporte naviero, un proceso impulsado por la propia OMI que fija metas de reducción de emisiones para las flotas internacionales y que afecta de lleno a los buques abanderados en Panamá.
"Queremos que el MCA siga creciendo como una plataforma donde Panamá no solamente hable de su posición geográfica, sino que demuestre su capacidad para generar negocios, atraer inversión, ofrecer servicios especializados y liderar conversaciones relevantes para el futuro de la industria", resaltó el gremio en un comunicado.
El sector marítimo constituye uno de los pilares históricos de la economía panameña. La estrategia de convenciones se inscribe en los esfuerzos del país por diversificar su oferta más allá del tránsito de buques, incorporando servicios de valor agregado como el registro naviero, la banca marítima, los seguros, la reparación de embarcaciones y la formación de tripulaciones, actividades conexas al Canal.
El posicionamiento como centro logístico regional coloca a Panamá en competencia con otros polos marítimos de América Latina que también aspiran a captar tráfico, inversión y servicios especializados. La celebración recurrente de un foro de esta naturaleza busca fijar a la capital panameña en el calendario del sector, en un terreno donde ciudades con tradición naviera de mayor arraigo mantienen convocatorias consolidadas.
El impulso al clúster marítimo se apoya en un antecedente institucional de largo recorrido: la reversión del Canal a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter de 1977, marcó el inicio de la administración nacional de la vía y de la construcción de una economía de servicios en torno a ella. Aquella transferencia sentó las bases del modelo que hoy la Cámara Marítima procura ampliar.
Ni la Cámara Marítima de Panamá ni las autoridades del Órgano Ejecutivo han precisado la sede exacta ni el número de delegaciones confirmadas para la edición de mayo de 2027. El programa definitivo, las delegaciones participantes y las cifras de convocatoria quedan pendientes de anuncios posteriores del gremio organizador, que dispone de más de un año para cerrar la agenda antes de la fecha prevista.