El alcalde de Cali, Alejandro Eder, señaló que ya se identificaron los primeros once inmuebles que serán demolidos como parte de la respuesta a la emergencia sísmica, una de las más severas registradas en Colombia en las últimas décadas por el número de víctimas y el volumen de infraestructura comprometida. El terremoto deja, hasta el momento, 331 personas fallecidas y 4,505 heridas en todo el país, según el balance oficial. Solo en Cali, la ciudad más golpeada, murieron 154 personas, casi la mitad del total nacional.
El edificio María Mercedes Lloreda contaba con 22 viviendas de aproximadamente 80 metros cuadrados cada una. El sismo provocó el colapso de su primer piso, sobre el que quedaron asentados el resto de los niveles, según la descripción de las autoridades municipales, lo que obliga a un procedimiento de retiro especialmente cuidadoso para evitar nuevos derrumbes durante los trabajos.
"Será una demolición controlada, removiendo escombros, debido a que fue un colapso parcial importante, pues el resto de pisos quedaron asentados donde iba el primero", explicó Eder. El subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control de Cali, Jorge Moreno, detalló que el método aplicado equivale a "una construcción a la inversa": los equipos comienzan a desmontar la estructura desde la parte superior y avanzan pieza por pieza hacia abajo, mientras camiones retiran los escombros de manera progresiva.
El alcalde insistió en que el operativo se realiza con el acompañamiento directo de las familias afectadas. "Quiero decirle a la ciudadanía que este es un trabajo que estamos adelantando con absoluto cuidado, con mucho tacto, hablando primero con las personas afectadas y asegurándonos de que no queden solas", afirmó.
El impacto sobre el parque habitacional caleño ha sido de una magnitud considerable. Según el balance de la alcaldía, 52,809 familias han solicitado evaluación de daños o se han declarado afectadas por el sismo, mientras que 45,139 ya figuran formalmente reportadas como damnificadas. Estas cifras dan la dimensión del reto de reconstrucción que enfrenta la ciudad en los próximos meses.
Actualmente, 492 personas permanecen en alojamientos temporales habilitados por las autoridades locales mientras avanzan las gestiones para soluciones de vivienda definitivas. El gobierno municipal ha señalado que las nuevas construcciones que se levanten en la etapa de reconstrucción estarán destinadas prioritariamente a quienes habitaban los edificios demolidos y a las familias que perdieron sus hogares en el sismo.
La decisión de iniciar las demoliciones marca un punto de inflexión en la gestión de la emergencia, casi un mes después de ocurrido el terremoto. Hasta ahora, el esfuerzo institucional se había concentrado en la atención humanitaria inmediata —rescate, alojamiento y evaluación estructural—; con el inicio de los derribos, Cali entra en una fase distinta, centrada en retirar de forma segura lo que ya no puede permanecer en pie y avanzar en la reconstrucción.
Los terremotos de gran magnitud no son un fenómeno inédito en Colombia, un país atravesado por la confluencia de las placas de Nazca, Caribe y Suramericana, lo que lo sitúa en una de las zonas de mayor actividad sísmica de la región andina. Episodios como el terremoto de Armenia de 1999, que dejó más de mil muertos en el Eje Cafetero, marcaron pautas normativas posteriores en materia de construcción sismorresistente que hoy vuelven a estar bajo escrutinio a raíz de los daños registrados en Cali.
El proceso de demolición y reconstrucción se extenderá previsiblemente durante meses, en función de la evaluación estructural que continúan realizando los equipos técnicos municipales sobre el resto de edificaciones señaladas como afectadas. Las autoridades de Cali no han precisado aún un cronograma cerrado para la totalidad de los inmuebles pendientes de intervención, aunque han anticipado que el número de estructuras a demoler podría crecer conforme avancen las inspecciones.