De estética rústica y materiales naturales como la madera y la piedra, la propiedad combina zonas de descanso al aire libre, espacios para reuniones y un huerto de cultivo de temporada, en un entorno concebido para aprovechar la luz y el paisaje castellano. Lejos de la ostentación, el atractivo del lugar reside, según el propio actor, en la posibilidad de mantener contacto directo con la naturaleza, pasear por el terreno y compartir tiempo con sus animales.
La trayectoria de Coronado hacia la interpretación no fue lineal. Nacido en Madrid a mediados de los años 50 en el seno de una familia acomodada, inició estudios de Derecho y después se interesó por Medicina sin completar ninguna de las dos carreras. Antes de dedicarse a la actuación probó distintas aventuras empresariales, entre ellas un gimnasio y una agencia de modelos, y su físico le abrió las puertas de la publicidad, que le proporcionó sus primeras oportunidades ante las cámaras.
El giro decisivo llegó a los 29 años, cuando se apuntó por curiosidad a las clases de interpretación de Cristina Rota, una de las maestras de arte dramático más reconocidas del país. Aquella experiencia derivó en una vocación tardía que le llevó a sus primeros papeles en cine y teatro a finales de los años 80, aunque la popularidad masiva llegaría en la década siguiente.
Durante años, el actor convivió con la etiqueta de seductor que le otorgaban su físico y su presencia escénica, un encasillamiento del que buscó alejarse con personajes de mayor complejidad. La colaboración con el director Enrique Urbizu en 'La caja 507' (2002) abrió esa nueva etapa, pero el reconocimiento definitivo llegó con 'No habrá paz para los malvados' (2011), donde interpretó a Santos Trinidad, un inspector de policía marcado por el alcohol y la corrupción. El papel le valió el Goya al mejor actor protagonista.
Desde entonces su filmografía ha sumado títulos como 'El cuerpo', 'Cien años de perdón', 'El hombre de las mil caras' y 'Way Down', junto a series de gran repercusión en televisión como 'El Príncipe', 'Vivir sin permiso' y 'La chica de nieve'. El debate sobre la relación entre crítica y público en el cine español lo abordó recientemente un análisis de 10.000 películas, que desmonta el mito del crítico desconectado del espectador.
El vínculo de Coronado con la naturaleza cobra otro sentido a la luz del episodio de salud que atravesó en 2017, cuando sufrió un infarto de miocardio que obligó a intervenirle de urgencia. En el plano personal, el actor ha mantenido siempre una actitud discreta: es padre de Nicolás Coronado, fruto de su relación con Paola Dominguín, y de Candela, nacida de su relación con la actriz Mónica Molina. Su hijo Nicolás ha seguido también una trayectoria vinculada al mundo artístico.
A sus 69 años, Coronado continúa entre los intérpretes más solicitados del cine y la televisión españoles, sin que su carrera muestre signos de desaceleración. Cuando las obligaciones profesionales se lo permiten, el terreno toledano representa la alternativa al ritmo de los rodajes, un espacio del que el propio actor ha resumido su medida: «Tengo una hectárea de terreno en Toledo».