Panamax se realiza desde 2003 con el objetivo de fortalecer la capacidad colectiva de las fuerzas de la región para responder a amenazas contra la seguridad del Canal de Panamá, una de las vías más relevantes del comercio marítimo mundial. La edición 2026 se desarrolla tanto en territorio panameño como en instalaciones estadounidenses, según describió el Comando Sur, que definió la actividad como una serie de encuentros de trabajo con fuerzas e instituciones de seguridad de Panamá y de las naciones socias participantes.
El paso del general Donovan a bordo del USS Gridley durante su tránsito por la vía interoceánica —administrada por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP)— ocurre en un momento en que Washington ha manifestado de forma reiterada en los últimos meses su interés estratégico en la ruta, sin que ello se haya traducido, hasta ahora, en modificaciones al régimen de administración panameña establecido en los tratados Torrijos-Carter de 1977.
El cierre de Panamax 2026 contará con la llegada de Hegseth, quien visitará el país por segunda vez desde que asumió el cargo. Su primera visita se registró en abril de 2025, ocasión en la que se reunió con el mandatario José Raúl Mulino y participó en la firma de acuerdos de cooperación en materia de seguridad y en torno al Canal de Panamá.
Un marco jurídico anclado en el Tratado de Neutralidad
El marco que rige este tipo de cooperación se sostiene, en lo esencial, en el Tratado de Neutralidad Permanente del Canal de Panamá, suscrito en 1977, que garantiza el acceso de buques de todas las banderas a la vía interoceánica y que ha sido invocado tanto por autoridades panameñas como estadounidenses para justificar ejercicios de seguridad marítima conjunta. Conforme al ordenamiento panameño, cualquier convenio internacional adicional que implique compromisos de Estado debe ser sometido al conocimiento de la Asamblea Nacional cuando esté sujeto a aprobación legislativa.
No consta, según la información disponible, que la visita de Donovan ni la prevista llegada de Hegseth el 13 de agosto conlleven la firma de nuevos instrumentos jurídicos vinculantes. El Ministerio de Seguridad Pública panameño no ha difundido un pronunciamiento propio adicional al comunicado del Comando Sur sobre el contenido específico de los encuentros de esta semana, ni una agenda pública detallada de la visita del jefe del Comando Sur más allá de su paso por el USS Gridley durante el tránsito canalero.
La visita de abril de 2025 había generado pronunciamientos en distintos sectores. El Órgano Ejecutivo la enmarcó dentro de la cooperación bilateral tradicional, mientras que sectores de la sociedad civil y de la bancada de oposición en la Asamblea Nacional reclamaron mayor transparencia sobre el contenido exacto de lo firmado.
De las bases militares a un país sin ejército
El precedente histórico más recurrente en el debate panameño sobre presencia militar extranjera sigue siendo la salida de las tropas estadounidenses tras la entrega total del Canal el 31 de diciembre de 1999, en cumplimiento de los tratados Torrijos-Carter, hito que puso fin a casi un siglo de bases militares estadounidenses en territorio panameño desde el tratado Hay-Bunau-Varilla de 1903. Panamá carece de ejército desde 1990, de modo que sus fuerzas de seguridad se integran en cuerpos como el Servicio Nacional de Fronteras y el Servicio Nacional Aeronaval.
Desde entonces, cualquier ejercicio conjunto de las fuerzas panameñas con tropas estadounidenses es observado con atención por sectores políticos que defienden una lectura estricta de la soberanía nacional sobre la vía interoceánica.
En el plano regional, Panamax 2026 se inscribe en una tradición de ejercicios multinacionales —como Fuerzas Comando o Tradewinds en otras partes de América Latina y el Caribe— que Estados Unidos coordina a través del Comando Sur con distintos países socios, en un contexto de competencia geopolítica por la influencia en rutas marítimas estratégicas, entre ellas el propio Canal de Panamá, por el que transitan cada año miles de buques con carga destinada, entre otros mercados, a Estados Unidos y China.
La llegada de Hegseth el 13 de agosto será observada por la clase política panameña, atenta a si en esta ocasión se anuncian nuevos compromisos de cooperación bilateral en materia de seguridad, en la línea de los suscritos en abril de 2025. Cualquier convenio de ese tipo que implique obligaciones para el Estado panameño deberá surtir, conforme al procedimiento constitucional, el trámite correspondiente ante la Asamblea Nacional antes de su entrada en vigor plena.
Por el momento, ni el Órgano Ejecutivo panameño ni el Comando Sur han confirmado si la agenda de Hegseth incluirá un encuentro con el mandatario José Raúl Mulino.