Los cuerpos, según el desglose difundido por Defensa Civil en un comunicado, corresponden en su mayoría a víctimas de un bombardeo israelí ocurrido el 22 de noviembre de 2023, en el marco de la ofensiva militar que Israel mantiene sobre Gaza desde el ataque perpetrado por Hamás y milicias afines el 7 de octubre de ese año en territorio israelí. Entre los restos sepultados figuran los de 44 niños, nueve personas de edad avanzada y siete personas con discapacidad, aunque no todas las víctimas pudieron ser reconocidas de forma individual.
Siete núcleos familiares completos desaparecieron en el bombardeo, sin que ninguno de sus integrantes sobreviviera, de acuerdo con el recuento de los propios familiares. El portavoz de la familia, Yusuf Basam Abu Sharia, relató a la agencia EFE que sus parientes se habían desplazado de una vivienda a otra en busca de refugio antes de que, finalmente, todos resultaran alcanzados en una última casa. Según su testimonio, sus allegados sufrieron "cinco masacres" desde el 7 de octubre de 2023.
"Mis familiares iban de una casa a otra, luego a una tercera, y finalmente todos fueron bombardeados juntos en una sola vivienda. ¿Qué crimen habían cometido? ¿Por qué todos fueron asesinados? Su único delito fue querer permanecer en sus hogares", declaró Abu Sharia, quien también describió el grave estado de descomposición en que fueron hallados los cuerpos, hasta el punto de que en algunos casos no se recuperaron siquiera restos óseos.
"Hoy nos resulta imposible identificar los cuerpos de nuestros mártires. Lo que enterramos son montones de huesos; no podemos saber a quién pertenece cada uno", añadió el portavoz familiar. El estado de los restos ilustra la dificultad forense que enfrentan los equipos de rescate en un territorio donde la infraestructura sanitaria y de identificación ha quedado gravemente dañada.
Una recuperación demorada casi tres años
El proceso de búsqueda y recuperación de los cuerpos se inició en 2023, pero solo en el último mes se aceleró de manera sustancial, luego de que Israel permitiera a Defensa Civil el uso, durante alrededor de 2,000 horas, de una excavadora y una pala cargadora alquiladas por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Pese a ese avance, aún restan por localizar los cadáveres de otras 41 personas del mismo grupo familiar.
Israel mantiene restricciones sobre el ingreso a Gaza de materiales de reconstrucción y maquinaria pesada, con base en un listado extenso de bienes restringidos, una política que organizaciones humanitarias que operan en el terreno califican de arbitraria por su alcance y por las demoras que impone a las labores de rescate y reconstrucción.
El portavoz de Defensa Civil, Mahmud Basal, expresó a EFE la magnitud del desafío pendiente: "Este es un momento de inmensa tragedia, mientras una pregunta persiste: ¿qué sucederá con el resto de las familias?, ¿qué será de las otras 8,000 personas cuyos cuerpos aún permanecen atrapados bajo los escombros de los edificios destruidos en toda Gaza?". De confirmarse esa cifra, el proceso de identificación de víctimas se perfilaría como una de las tareas humanitarias más extensas pendientes en el enclave.
El conflicto se enmarca en una disputa territorial y política que se extiende desde la fundación del Estado de Israel en 1948 y que ha atravesado múltiples guerras, acuerdos de paz frustrados y ciclos de violencia entre Israel y distintas facciones palestinas, entre ellas Hamás, que controla la Franja de Gaza desde 2007. La escalada iniciada el 7 de octubre de 2023 figura entre los episodios de mayor letalidad civil en ese territorio en décadas.
La Franja de Gaza, una superficie de apenas 365 kilómetros cuadrados que alberga a más de dos millones de personas según estimaciones previas al conflicto, ha estado sometida a un bloqueo terrestre, aéreo y marítimo por parte de Israel desde 2007, con Egipto controlando el paso de Rafah en su frontera sur. Esa condición de enclave sellado ha determinado en buena medida la magnitud de la crisis humanitaria descrita por agencias internacionales.
En la ceremonia de este martes participaron también decenas de menores que portaban banderas palestinas y colocaban flores sobre las mortajas, mientras otros seguían el cortejo desde la parte superior de edificios contiguos dañados por ataques previos. Los restos fueron primero alineados entre casas y edificios derruidos antes de ser trasladados en parihuelas, cubiertos con banderas palestinas, flores y fotografías, hasta el cementerio.
El Ministerio de Salud de Gaza, administrado por Hamás, ha difundido de forma periódica cifras acumuladas de fallecidos en la Franja desde el inicio de la ofensiva israelí, datos que distintos organismos internacionales han utilizado como referencia pese a las dificultades de verificación independiente en un territorio de acceso restringido para la prensa extranjera. Israel, por su parte, sostiene que sus operaciones se dirigen contra objetivos de Hamás y atribuye las bajas civiles al despliegue de la milicia en zonas pobladas.
No existe hasta el momento un mecanismo internacional unificado de identificación forense masiva desplegado en Gaza, lo que obliga a las familias y a Defensa Civil a asumir tareas de reconocimiento con recursos limitados. Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja han reclamado en reiteradas ocasiones mayor acceso de maquinaria y personal especializado para acelerar la recuperación de cuerpos bajo escombros en toda la Franja, un proceso que, al ritmo actual, se prolongará durante meses o años.