La Feria de Abril de Sevilla abre esta edición con 1.049 casetas y una previsión de 4,2 millones de visitantes en un escenario que, por primera vez en su historia reciente, coincide en el tiempo con la precampaña de las elecciones autonómicas del 17 de mayo. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, acude acompañado del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, a la caseta de su partido; la ministra de Hacienda y candidata del PSOE-A, María Jesús Montero, recorre las casetas sindicales tras comparecer en el Senado; el presidente de Vox, Santiago Abascal, tiene prevista su visita para mañana a la caseta del Rocío; y la coalición SALF debuta con caseta propia en el Real. El feriante político es, este año, tan visible como el alumbrado.
La feria como termómetro electoral andaluz
Que los dirigentes políticos frecuenten la Feria de Abril no es novedad: la cita sevillana lleva décadas funcionando como espacio de contacto directo entre representantes y ciudadanía en una región donde la política se trabaja, también, en la proximidad. Lo que distingue la edición de 2025 es la concentración simultánea de todos los candidatos con opciones de representación parlamentaria en un mismo recinto y en el mismo ciclo de días, con comicios fijados para el 17 de mayo y el período de campaña oficial aún sin comenzar. El Real de la Feria se convierte, así, en la antesala informal de una contienda que todos los partidos libran ya en abierto.
El PP lleva a Feijóo al terreno propio
La presencia de Núñez Feijóo junto a Moreno en la caseta del PP supone el despliegue más visible del aparato nacional del partido en territorio andaluz desde el inicio de la precampaña. La imagen combina el respaldo del liderazgo estatal con la apuesta por un candidato que gobierna la Junta con mayoría absoluta desde 2022. La elección del escenario —la caseta del partido, espacio cerrado de militancia y simpatizantes— permite controlar el mensaje sin la exposición que implica un mitin convencional.
Montero conecta sindicatos y Senado en una misma jornada
La estrategia de Montero apunta en otra dirección: recorrer las casetas sindicales sitúa a la candidata socialista en el espacio del movimiento obrero organizado, un vínculo histórico del PSOE-A con los sindicatos mayoritarios que la dirección del partido necesita activar en una campaña en la que compite desde la oposición autonómica. El paso previo por el Senado en la misma jornada subraya su doble condición de ministra en ejercicio y aspirante a la Presidencia de la Junta, una dualidad que sus adversarios ya han incorporado al argumentario crítico.
Abascal y SALF, dos apuestas distintas al margen del bipartidismo
La visita anunciada de Abascal a la caseta del Rocío para mañana y el estreno de caseta propia por parte de SALF ilustran dos fenómenos distintos pero convergentes: la consolidación de Vox como tercera fuerza con presencia institucional en Andalucía, donde obtuvo representación parlamentaria en 2018 por primera vez en la historia de la formación, y la irrupción de una nueva oferta política que materializa su existencia organizativa con un espacio físico en el recinto ferial. En ambos casos, la Feria opera como plataforma de visibilidad para formaciones que compiten por diferenciarse del duopolio tradicional.
Por qué importa el espacio informal en campaña
Los partidos despliegan recursos en la Feria porque los estudios de comportamiento electoral en Andalucía han documentado de forma consistente que la comunidad autónoma presenta tasas de movilización del voto más sensibles a la proximidad del candidato que la media nacional. La Feria de Abril, con sus más de cuatro millones de visitantes previstos en una semana, concentra una masa de electores potenciales que ningún mitin convencional puede igualar en términos de alcance directo. La informalidad del entorno —rebujito, conversación cara a cara, fotografía compartida— genera un tipo de exposición que escapa a la saturación que el electorado atribuye a la publicidad política convencional.
Precedente: la feria siempre anticipó el resultado
La historia electoral andaluza ofrece un patrón recurrente: las campañas que arrancaron con mayor actividad en espacios de sociabilidad popular antecedieron, en varias citas, a victorias construidas sobre movilización de base. El PSOE-A gobernó Andalucía de forma ininterrumpida durante casi cuatro décadas —desde la restauración democrática hasta 2018— apoyándose en una estructura de implantación territorial que hacía de eventos como la Feria un instrumento de mantenimiento del vínculo con el electorado. La ruptura de ese ciclo en 2018, cuando el PP, Ciudadanos y Vox sumaron mayoría suficiente para desalojar al socialismo de San Telmo, se gestó, entre otros factores, en ese mismo tejido de proximidad que el centroderecha aprendió a disputar.
Qué mide el 17-M más allá de Sevilla
Las elecciones del 17 de mayo se celebran en la comunidad autónoma más poblada de España, con más de ocho millones y medio de censados según datos del Instituto Nacional de Estadística, lo que convierte el resultado andaluz en referencia obligada para la aritmética parlamentaria estatal. El comportamiento del electorado sevillano, la ciudad con mayor peso demográfico de la región, será uno de los indicadores más observados la noche electoral. Lo que ocurra esta semana en el Real de la Feria no decidirá esa noche, pero la habrá preparado.


