El partido Se Acabó La Fiesta (SALF), liderado por Alvise Pérez, ha incorporado a un agente de policía en activo como candidato en Cádiz para las elecciones andaluzas, según ha podido confirmar este diario. La decisión sigue la misma pauta empleada en Málaga, donde el policía nacional David Serrano ocupa el número uno de la lista. La formación construye así una estrategia deliberada de reclutamiento de perfiles vinculados a los cuerpos de seguridad del Estado con el objetivo explícito de disputar el voto a Vox en provincias donde el partido de Santiago Abascal ha cosechado resultados relevantes.
La apuesta por el voto de la seguridad
La doble incorporación no es casual ni meramente simbólica. SALF señala como público objetivo al electorado de los cuerpos de seguridad que alberga descontento con la gestión migratoria del Gobierno central y con lo que el propio partido califica como 'tibieza' de Vox en sus acuerdos de gobernabilidad con el Partido Popular en distintas administraciones. Se trata de un nicho electoral con identidad profesional definida y con agravios concretos articulables en campaña, lo que lo convierte en un objetivo estratégicamente rentable para una formación que aún no cuenta con representación parlamentaria autonómica en Andalucía.
Por qué importa este movimiento
El fenómeno tiene relevancia más allá de la aritmética electoral andaluza. SALF irrumpió en las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024 con tres escaños, un resultado que demostró su capacidad de movilizar a un electorado desafecto situado a la derecha de Vox. El fichaje sistemático de mandos policiales como cabezas de lista introduce en el espacio político español una fórmula ya ensayada en otros países europeos: la incorporación de figuras con credenciales institucionales en seguridad como aval de credibilidad ante un electorado que demanda mano dura en inmigración irregular y orden público.
Vox en el punto de mira
Vox ha gobernado en coalición con el PP en varias comunidades autónomas, entre ellas Andalucía entre 2019 y 2022, y ha sostenido presupuestos o investiduras en otros territorios. Esos pactos han generado fricciones internas y críticas desde sectores del electorado ultranacionalista que consideran que la formación de Abascal ha moderado o diluido sus posiciones de partida. SALF explota precisamente esa fractura: su discurso sitúa a Vox no como adversario ideológico principal, sino como un partido que ha traicionado a su base electoral al priorizar la gestión institucional sobre la confrontación con el Gobierno. La candidatura de perfiles policiales refuerza esa narrativa de autenticidad frente a la supuesta claudicación.
El perfil del candidato policial
La elección de agentes en activo como candidatos implica un marco legal específico. La Ley Orgánica 2/1986, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y su desarrollo reglamentario establecen restricciones a la actividad política de los funcionarios policiales en situación de servicio activo, aunque no les priva del derecho de sufragio pasivo. El ejercicio efectivo de un cargo público electivo requiere en la mayoría de los casos solicitar la situación administrativa de servicios especiales, lo que suspende temporalmente las obligaciones del puesto pero mantiene la condición de funcionario. La candidatura en sí no vulnera la normativa vigente, aunque la campaña activa sí está sujeta a limitaciones.
Andalucía como campo de batalla
Andalucía concentra dos de las provincias con mayor presión migratoria en las costas españolas, Málaga y Cádiz, lo que las convierte en escenario natural para un discurso centrado en seguridad y fronteras. Ambas provincias registran además una implantación histórica de Vox superior a la media nacional. La decisión de SALF de situar candidatos policiales precisamente en esas dos circunscripciones, y no en otras, indica que la dirección del partido ha realizado un análisis territorial previo orientado a maximizar el impacto del mensaje en los lugares donde el voto en disputa es más numeroso y más sensible al argumento de la seguridad.
Posiciones de las partes
Ni Vox ni el PP han respondido públicamente a esta estrategia de SALF en el momento de publicación de esta información. El partido de Alvise Pérez no ha facilitado a este diario declaraciones adicionales más allá de lo que se desprende de la configuración pública de sus listas. David Serrano, candidato número uno por Málaga, es el único nombre confirmado por su nombre completo en el material disponible. La identidad del agente incorporado en Cádiz no ha sido facilitada oficialmente.
Qué puede ocurrir a partir de ahora
La consolidación de esta estrategia dependerá en parte de si SALF logra acreditar ante la Junta Electoral correspondiente la elegibilidad de sus candidatos en activo y de si el partido supera el umbral electoral necesario para obtener representación en el Parlamento de Andalucía, fijado en el tres por ciento de los votos válidos emitidos en cada circunscripción. Si la fórmula produce rédito electoral, es previsible que otras formaciones del espacio a la derecha de Vox evalúen replicarla. Si fracasa, aportará evidencia sobre los límites reales de una estrategia de nicho basada en la identidad profesional de los candidatos como argumento de voto.


