España no figura entre los grandes protagonistas europeos por volumen de operaciones corporativas de fusión y adquisición, un terreno dominado por Reino Unido y Alemania según el mismo informe. Su papel se concentra en otro segmento: la financiación mediante deuda, tanto para levantar nueva capacidad como para refinanciar activos ya existentes, en un contexto de demanda creciente de infraestructura digital en toda la región.
El fenómeno español se inscribe en un movimiento continental más amplio. El mercado europeo de fusiones y adquisiciones en infraestructura digital cerró el primer semestre de 2026 con 112 transacciones por unos 39.000 millones de dólares, frente a las 79 operaciones y los 16.000 millones del mismo periodo de 2025, según Datasite. El ritmo, sin embargo, quedó todavía por debajo del récord de la segunda mitad de 2025, cuando se contabilizaron 118 operaciones por 45.000 millones.
Más relevante que el número de operaciones resulta su tamaño. El valor medio de cada transacción pasó de 606 millones de dólares en el primer semestre de 2025 a 1.800 millones en la primera mitad de 2026, según el informe, casi el triple. La lectura apunta a que el crecimiento del sector no responde tanto a una multiplicación de operaciones pequeñas como a una concentración del capital en activos de mayor escala, un patrón habitual en mercados que maduran tras una fase inicial de expansión dispersa.
Los centros de datos siguen siendo el principal motor de esa concentración de capital, impulsados por el aumento de la demanda de capacidad computacional asociada a la digitalización de servicios y, en los últimos ejercicios, al despliegue de infraestructuras de inteligencia artificial. El fenómeno no es exclusivo de Europa: desde 2023, la carrera por levantar centros de datos capaces de sostener el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje ha disparado la inversión en Estados Unidos y Asia, y el continente europeo trata de no quedar rezagado.
La fibra, el próximo gran mercado
El informe señala a la fibra óptica como el segmento con mayor potencial de crecimiento a corto plazo. El pipeline europeo contempla 24 operaciones potenciales por unos 39.000 millones de dólares, una cifra que supera los 24.000 millones previstos para centros de datos y los 13.000 millones estimados para torres de telecomunicaciones. Dentro de ese universo, las redes empresariales y los proyectos de acceso abierto —en los que varios operadores comparten una misma infraestructura— concentran más de 25.000 millones de dólares en operaciones potenciales.
Las torres de telecomunicaciones mantienen el atractivo inversor pese a un número reducido de transacciones: solo cinco operaciones hasta junio, por un valor conjunto de 4.800 millones de dólares. De esa cifra, 4.700 millones corresponden a una sola operación, la adquisición de IHS Holding por parte de MTN Group, lo que evidencia hasta qué punto el segmento depende de movimientos puntuales de gran calado más que de una actividad sostenida.
El panorama es distinto para las telecomunicaciones tradicionales, que pierden tracción frente a los segmentos más ligados a la transformación digital. El número de operaciones en ese ámbito cayó a 24, frente a las 33 registradas en el primer semestre de 2025 y las 30 del segundo semestre de ese año, con un valor agregado que también descendió hasta los 8.000 millones de dólares.
La deuda gana peso frente al capital
El segmento de financiación mediante deuda es, precisamente, donde España ha destacado con mayor claridad. A escala europea se cerraron 57 operaciones de deuda por 62.400 millones de dólares, frente a las 38 operaciones y los 22.000 millones del año anterior, con un tamaño medio que prácticamente se duplicó hasta los 1.100 millones de dólares por operación. El crecimiento sugiere que los inversores institucionales —fondos de pensiones, aseguradoras y gestoras de deuda privada— encuentran en la infraestructura digital un activo atractivo por su perfil de ingresos estables a largo plazo, comparable al que históricamente han ofrecido las infraestructuras energéticas o de transporte.
Un dato adicional refuerza esa lectura: la financiación de proyectos nuevos (project financing) gana peso frente a la deuda corporativa clásica y la refinanciación de activos existentes. Según el informe, su participación en el pipeline de operaciones futuras es casi tres veces superior a la que tiene entre las operaciones ya cerradas, lo que apunta a una posible aceleración en la puesta en marcha de nuevos desarrollos digitales durante los próximos trimestres.
Reino Unido concentra buena parte del volumen europeo de fusiones y adquisiciones, con 30 operaciones por unos 30.200 millones de dólares, seguido de Alemania, con 12 transacciones, según Datasite. En ese terreno España mantiene un papel discreto, pero significativo en el de la financiación mediante deuda, donde sus cinco operaciones semestrales la colocan entre los mercados más activos del continente.
El interés inversor en España en sectores estratégicos no es nuevo: el país ha mostrado en los últimos ejercicios un perfil de atracción de capital extranjero en ámbitos adyacentes como la energía y el inmobiliario, vinculado por distintos análisis a su ubicación como puerta de entrada de cables submarinos entre Europa, África y América. Esa consolidación de la inversión digital corre en paralelo a otros movimientos de calado en el tablero internacional, como el reciente anuncio del intercambio de embajadores entre Marruecos e Israel con patrocinio de Trump.
El reto que plantea el informe para España es doble: mantener el ritmo de captación de deuda y traducir ese flujo de capital en capacidad digital real —más centros de datos, más fibra, más conectividad— que acompañe el crecimiento de la demanda europea. Según Datasite, el mercado europeo de infraestructura digital entra en una nueva fase en la que el capital busca activos estratégicos y proyectos de mayor escala, con los centros de datos y la fibra como principales focos de crecimiento y la financiación mediante deuda ganando protagonismo.


