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El Papa León XIV visitará Brians 1 el 10 de junio en una cárcel con 696 agresiones en 2023

El pontífice pasará otro medio en el centro penitenciario de Sant Esteve Sesrovires, cuyas agresiones registradas crecieron un 330% entre 2017 y 2023 según datos trasladados por sindicatos penitenciar

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Carrera de San Jerónimo, street in Madrid

El Papa León XIV incluye en su agenda barcelonesa del miércoles 10 de junio una visita al centro penitenciario Brians 1, situado en Sant Esteve Sesrovires (Baix Llobregat). El encuentro, de apenas otro medio, reunirá entre 70 y 80 internos en el teatro auditorio del complejo.

Protocolo mínimo para un acto de máximo simbolismo

El formato ha sido diseñado con deliberada austeridad. La ceremonia arrancará con un canto de bienvenida, seguirá con intervenciones de los responsables del centro y dará paso a los testimonios directos de reclusos antes de que el pontífice tome la palabra. No habrá escenografía elaborada ni dispositivos de comunicación institucional al uso. Participarán también capellanes y voluntarios de pastoral penitenciaria que operan de forma habitual en el centro. La duración limitada —otro medio— contrasta con el peso simbólico de la visita: según las informaciones disponibles, ningún papa había incluido en su agenda española un centro de reclusión ordinario con este nivel de conflictividad documentada.

Brians 1 en el mapa penitenciario catalán: competencias y marco normativo

Brians 1 forma parte, junto a Brians 2, del complejo penitenciario más relevante del área metropolitana de Barcelona. El recinto depende del Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya, que asumió las competencias en materia de ejecución penal en virtud del traspaso previsto en el Estatuto de Autonomía de 1979 y consolidado a lo largo de los años ochenta. Cataluña es, junto con el País Vasco y Navarra, una de las tres comunidades autónomas con plenas competencias penitenciarias propias: sus centros no dependen de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, sino de la Direcció General de Serveis Penitenciaris autonómica. El marco normativo que regula las condiciones de trabajo en esos centros es la Llei 11/2009, del 6 de juliol, de regulació administrativa dels centres penitenciaris de Catalunya, complementada por el Reglament Penitenciari estatal (Real Decreto 190/1996) en los aspectos no cubiertos por la normativa propia. Cualquier cambio sustantivo en los protocolos de seguridad exige negociación con la representación sindical en el marco de la mesa sectorial correspondiente.

330% más agresiones en seis años: la escalada que da contexto a la visita

La elección de Brians 1 adquiere una dimensión adicional cuando se contrasta con las cifras de siniestralidad interna del sistema catalán. Según los datos manejados por sindicatos y asociaciones del sector penitenciario, las agresiones registradas en las cárceles catalanas pasaron de 196 en 2017 a 696 en 2023, un incremento del 330% en seis ejercicios. Solo en Brians 1 se contabilizaron 169 agresiones —entre graves y leves— durante 2023, además de 157 tentativas de ataque, con más de 300 funcionarios afectados en total a lo largo de ese periodo. Estas cifras, trasladadas reiteradamente por las organizaciones sindicales al Departament de Justícia, sitúan al centro entre los de mayor índice de incidentes del sistema autonómico.

Las agresiones de carácter sexual merecen una mención específica: en 2023 se triplicaron respecto al año anterior hasta alcanzar 25 casos en todo el sistema penitenciario catalán. Las víctimas no son únicamente funcionarios de vigilancia, sino también personal sanitario adscrito a los centros, docentes de los programas de educación reglada y voluntarios de entidades civiles. La Generalitat ha señalado en distintas ocasiones que el incremento de las cifras de agresión responde en parte a una mejor sistematización del registro, y no exclusivamente a un deterioro real de las condiciones. Este matiz metodológico —debatido entre la administración y los representantes laborales— no ha logrado zanjar la controversia, dado que la tendencia al alza es sostenida con independencia del criterio de contabilización que se aplique. Los sindicatos rechazan esa interpretación y sostienen que el deterioro es real y estructural.

Lo que piden los sindicatos y lo que responde la Generalitat

Las asociaciones representativas de los funcionarios de prisiones catalanes llevan años reclamando un paquete de medidas que incluye el refuerzo de plantillas, la actualización de protocolos de seguridad, la mejora de la formación en contención y desescalada, y la revisión del modelo de clasificación de internos. Uno de sus argumentos recurrentes es el envejecimiento de la plantilla: la media de edad del personal de vigilancia es elevada, lo que, según los propios sindicatos, dificulta la respuesta ante incidentes y aumenta el riesgo de baja laboral. La Generalitat no ha facilitado, hasta la fecha de publicación de este artículo, una respuesta pública detallada a cada uno de esos puntos más allá de la alusión al criterio de registro ya mencionada. El derecho de réplica formal del Departament de Justícia sobre las cifras de 2023 y las demandas sindicales pendientes no constaba en el material disponible en el momento del cierre.

Juan Pablo II en Rebibbia (1983): el precedente que León XIV evoca

Las visitas papales a centros penitenciarios tienen un precedente de referencia ineludible. El 27 de diciembre de 1983, Juan Pablo II se trasladó a la cárcel romana de Rebibbia para visitar a Mehmet Ali Ağca, el hombre que le había disparado en la Plaza de San Pedro en mayo de 1981. Aquel encuentro duró aproximadamente otro medio —la misma duración prevista para Brians 1— y fijó un modelo de gestualidad pontificia orientada a la proximidad con el recluso que trascendió lo puramente religioso para convertirse en un acto de repercusión política y mediática global. Francisco, predecesor de León XIV, retomó esa línea visitando cárceles en varios países durante su pontificado. En el caso de España, ningún papa había incorporado hasta ahora un centro penitenciario ordinario —no un establecimiento de carácter simbólico o histórico— dentro de una agenda oficial.

El perfil institucional de Brians 1: más allá de los reclusos mediáticos

El nombre de Brians circula con frecuencia en los medios debido a los reclusos de alta visibilidad que han pasado por sus instalaciones: el exfutbolista Dani Alves ingresó en prisión preventiva en este centro, y por el complejo penitenciario han pasado también Rosa Peral, condenada por el conocido como crimen de la Guardia Urbana, y el conocido como El Yoyas. Sin embargo, el análisis institucional del centro exige ir más allá de esos casos individuales. Brians 1 es un establecimiento de régimen ordinario y preventivo que alberga una población penitenciaria heterogénea: presos preventivos a la espera de juicio, condenados en segunda fase de cumplimiento y, en determinados módulos, internos con necesidades específicas de atención. La saturación del sistema —la tasa de ocupación media de los centros catalanes ha oscilado históricamente por encima del 80% de su capacidad oficial, según los informes anuales del Síndic de Greuges— es uno de los factores estructurales que los especialistas en criminología penitenciaria señalan como determinante en los niveles de conflictividad.

La mezcla de perfiles en un mismo espacio físico —desde internos primarios hasta reincidentes con largas condenas, pasando por personas con trastornos de salud mental insuficientemente atendidos— genera dinámicas de tensión que los funcionarios deben gestionar con recursos que los propios sindicatos califican de insuficientes. El Síndic de Greuges de Catalunya ha incluido en sus informes anuales sobre el sistema penitenciario recomendaciones reiteradas sobre la necesidad de ampliar los programas de atención a la salud mental dentro de los centros, señalando que la presencia de personas con patología dual —adicción y trastorno mental— en módulos de régimen general sin los apoyos terapéuticos adecuados constituye un factor de riesgo documentado.

La pastoral penitenciaria como presencia estructural, no coyuntural

Más allá del acto puntual del 10 de junio, conviene situar el papel estructural que la pastoral penitenciaria ejerce en los centros catalanes. Los capellanes y voluntarios que participarán en el encuentro con el Papa son, en muchos casos, presencias cotidianas dentro de los módulos: acompañan a internos en momentos de crisis, median en conflictos, gestionan la relación con familias y actúan como enlace con entidades de reinserción social. La Iglesia Católica mantiene convenios con la Generalitat para el ejercicio de esta función, que coexiste con los servicios de atención social y psicológica de titularidad pública. La visita del pontífice refuerza institucionalmente ese trabajo ordinario ante la opinión pública, aunque su impacto en las condiciones materiales del centro dependerá de las decisiones administrativas que adopte el Departament de Justícia en los meses siguientes.

Qué ocurre después del 10 de junio

La visita papal no genera por sí misma ninguna obligación normativa para la administración penitenciaria catalana, pero los sindicatos ya han anunciado que aprovecharán el foco mediático generado para relanzar sus demandas ante el Departament de Justícia. El calendario institucional más relevante a corto plazo es la negociación de la mesa sectorial penitenciaria, cuya convocatoria no tenía fecha confirmada en el momento del cierre de este artículo. A medio plazo, el Síndic de Greuges publicará previsiblemente su informe anual sobre el sistema penitenciario catalán correspondiente a 2024, que permitirá comprobar si la tendencia al alza en el número de agresiones se ha mantenido, estabilizado o revertido. Ese informe, junto con la eventual respuesta de la Generalitat a las demandas sindicales pendientes, determinará si la visita del Papa a Brians 1 quedó como un gesto simbólico aislado o marcó el inicio de un ciclo de atención política sostenida al sistema penitenciario catalán.

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