El fallo impone límites estrictos: prohíbe expresamente cualquier finalidad «política o electoral» durante los encuentros, así como la difusión o publicación de manifestación o declaración alguna por cualquier medio, incluidas las realizadas por terceros. La restricción llega con la campaña brasileña entrando en su recta final antes de la segunda vuelta.
Flávio Bolsonaro tenía vetado el acceso a las visitas desde que Moraes determinó que el senador había abusado de sus prerrogativas para sortear las restricciones judiciales impuestas a su padre. El episodio que motivó la sanción fue la difusión de una carta firmada por el propio expresidente, que el magistrado interpretó como un intento de eludir el control sobre las comunicaciones del condenado.
El candidato conoció la decisión tras asistir a una misa en la Catedral Metropolitana de Brasilia con motivo del día de Nuestra Señora Aparecida, patrona de Brasil. Flávio Bolsonaro celebró públicamente el dictamen y confirmó que acudiría a visitar a su padre este martes por la mañana.
«Volverán las visitas regulares, no solo como abogado, sino también como hijo», declaró Flávio Bolsonaro, senador y candidato presidencial, que subrayó que su padre es «víctima de una injusticia».
La condena de Jair Bolsonaro por su presunto intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022 lo mantiene recluido en su residencia, apartado de la actividad pública justo cuando su hijo disputa la presidencia. El bolsonarismo ha presentado el proceso judicial como una persecución política, mientras que las resoluciones del Supremo defienden las restricciones como garantía del Estado de derecho.
El arresto domiciliario de un expresidente procesado por atentar contra el orden constitucional no tiene precedente reciente en la democracia brasileña restaurada en 1985: ni la destitución de Fernando Collor de Mello en 1992 ni el impeachment de Dilma Rousseff en 2016 derivaron en una condena penal por golpismo contra un exmandatario.
El pulso entre el Supremo y los Bolsonaro se enmarca en la disputa por la segunda vuelta, con el oficialismo que lidera Luiz Inácio Lula da Silva enfrentado al candidato que recoja el testigo del bolsonarismo en las urnas. El desgaste del Gobierno ha abierto un escenario de incertidumbre que distintos análisis vinculan al peso creciente de los influencers digitales y al recambio generacional de la política brasileña, como recoge un análisis sobre las claves del 25-O.
Con la autorización en vigor, Flávio Bolsonaro tenía previsto acudir a la residencia de su padre este martes por la mañana, en el primer encuentro desde que Moraes le retiró el acceso.

