La convocatoria abre un calendario estricto para los partidos, que tendrán entre este jueves 1 de octubre y el 19 de noviembre próximos para presentar las solicitudes de inscripción de sus candidatos ante el ente electoral. La presidenta del TSE, Roxana Soriano, propuesta para el cargo por el oficialista partido Nuevas Ideas (NI), subrayó que la institución actuará conforme a su mandato legal.
«Asume el desarrollo de estas elecciones con imparcialidad e independencia», afirmó Roxana Soriano, presidenta del Tribunal Supremo Electoral de El Salvador.
Soriano puso especial énfasis en la participación de los salvadoreños residentes fuera del país, en su mayoría en Estados Unidos, quienes por primera vez podrán elegir directamente a seis de los 60 diputados de la Asamblea Legislativa. Según el TSE, unos 982,682 salvadoreños en el extranjero están habilitados para votar en 2027.
La reforma que permite a Bukele optar a un tercer período consecutivo fue aprobada y ratificada por la Asamblea Legislativa en una sola jornada, el 31 de julio de 2025, sin análisis previo ni debate. El cambio constitucional elevó de cinco a seis años el período presidencial y suprimió la segunda vuelta electoral, dos modificaciones que alteraron de forma sustancial las reglas del sistema político salvadoreño.
Con dos períodos consecutivos ya en el cargo, Bukele llega a la contienda de 2027 como favorito, en un escenario en el que Nuevas Ideas mantiene un dominio casi total en la Asamblea, donde solo tres de los diputados pertenecen a la oposición. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) competirán con candidatos propios a la Presidencia y la Vicepresidencia, aunque con escasas o nulas opciones de disputar el triunfo.
Diversas encuestas publicadas recientemente sitúan a Bukele con altos índices de popularidad, sostenidos principalmente por la reducción de la violencia y el combate a las pandillas mediante el régimen de excepción. Esos mismos sondeos reflejan, no obstante, demandas crecientes de la población en materia económica.
La reelección presidencial inmediata había sido históricamente un límite del sistema salvadoreño: la Constitución de 1983, surgida tras la guerra civil que terminó con los Acuerdos de Paz de Chapultepec en 1992, prohibía la continuidad del mandatario en funciones, y la reforma de 2025 constituye la ruptura más profunda de ese esquema desde entonces.
Tras la convocatoria, el proceso queda en manos de los partidos, que deberán definir sus fórmulas presidenciales y legislativas antes del cierre del plazo de inscripción, fijado por el TSE para el 19 de noviembre próximo.