La carta reafirma que sigue vigente el llamado Acuerdo de Sandringham, pactado en enero de 2020, cuando los duques de Sussex anunciaron su salida de las funciones representativas de la familia real. Aquel arreglo descartó cualquier estatus de «mitad adentro y mitad afuera» que les permitiera combinar intereses comerciales privados con obligaciones institucionales. Según fuentes del Palacio citadas por la BBC, la misiva fue enviada a los departamentos gubernamentales y a los lord tenientes, quienes suelen participar en las visitas y compromisos reales.
«Es bien sabido que en enero de 2020 los duques renunciaron a sus funciones representativas en nombre del soberano y ya no son miembros activos de la familia real», señala el texto. La misiva agrega que «la labor benéfica del duque y la duquesa es un asunto personal para ambos» y que la realizan «a título privado», sin respaldo institucional de la corona. La carta subraya, además, que los duques seguirán sin poder usar los títulos de «Su Alteza Real» y continuarán siendo «ciudadanos privados».
El mensaje llega en un momento particular: Harry parece haber sido fotografiado por primera vez desde su regreso, en una imagen que circuló en redes sociales y que lo ubica en un estudio de televisión y pódcasts de Londres, publicada en la cuenta de Tower Bridge Studios. La pareja se instaló en Reino Unido el mes pasado junto a sus hijos, Archie y Lilibet, luego de seis años de residencia en California, Estados Unidos, y se espera que los menores se incorporen al sistema escolar británico.
La comunicación anticipa un otoño boreal con probables apariciones públicas de los duques, a medida que consolidan su presencia en suelo británico y retoman el respaldo a organizaciones benéficas. Entre ellas figuran los Juegos Invictus, torneo deportivo para veteranos militares heridos, que tendrán una edición en Birmingham, Inglaterra, el próximo año. El documento precisa que cualquier consulta de esas organizaciones sobre la recepción que deba dársele a los Sussex —«en particular cuando pueda ser necesario recurrir a fondos públicos»— deberá canalizarse a través del Palacio de Buckingham.
La salida de Harry y Meghan de sus funciones reales en 2020 estuvo marcada por una ruptura pública que la pareja documentó en un producto audiovisual para una plataforma de suscripción. En esa producción expusieron tensiones internas con la familia real y críticas al trato mediático recibido. Tras su salida, la pareja construyó su independencia financiera en California: Harry publicó unas memorias de amplia circulación tituladas Spare, mientras que Meghan desarrolló una marca de alimentos de venta en línea denominada As Ever. Según algunos informes, la duquesa evaluaría además un regreso a la actuación.
Uno de los asuntos que permanece sin resolver es el de la seguridad de la pareja en Reino Unido. Harry se ha quejado de la falta de protección policial adecuada durante sus estadías en suelo británico. El Palacio Real ha reiterado que ese asunto corresponde al Comité Ejecutivo Real y de Personalidades VIP, conocido por sus siglas en inglés como Ravec, órgano encargado de determinar los niveles de resguardo para figuras de alto perfil. La carta especifica que «cualquier problema de seguridad operativa debe seguir dirigiéndose a las autoridades policiales pertinentes», lo que sitúa la responsabilidad en los canales oficiales de seguridad pública.
El episodio se inscribe en una larga tradición de tensiones entre la monarquía británica y miembros de la familia real que buscan mayor autonomía personal o financiera. El precedente más notorio es la abdicación de Eduardo VIII en 1936, que renunció al trono para casarse con la estadounidense Wallis Simpson y evidenció los límites que la institución impone a las decisiones personales de sus integrantes.
A diferencia del sistema republicano y presidencialista vigente en Panamá desde su separación de Colombia en 1903, las monarquías constitucionales resuelven por vía de protocolos internos —y no mediante mecanismos judiciales o legislativos— los conflictos de representación entre sus miembros. En el ordenamiento panameño, la representación institucional se distribuye entre el Órgano Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, con cargos electos y sujetos a fiscalización pública.
De cara a los próximos meses, se espera que la definición de funciones entre Buckingham y los Sussex continúe generando pronunciamientos oficiales, en particular si se concretan las apariciones públicas de la pareja vinculadas a los Juegos Invictus de Birmingham el próximo año o a nuevas iniciativas benéficas que reactiven el debate sobre el uso de fondos públicos y la seguridad que les corresponde como ciudadanos privados.