El texto, registrado por el portavoz parlamentario Iago Negueruela, plantea que el futuro acuerdo fije un máximo de dos cruceros coincidiendo de forma simultánea en el puerto, frente a los tres buques diarios permitidos en Palma, donde además solo uno puede superar los 5.000 pasajeros. El número de viajeros desembarcados por día en Ibiza se determinaría mediante una evaluación previa de la capacidad de acogida de la ciudad, la movilidad, los servicios públicos y el impacto ambiental, con atención especial a los meses de mayor afluencia.
Según consta en la propia iniciativa socialista, Baleares es la única comunidad autónoma que aplica limitaciones de este tipo en sus puertos. En Ibiza, la Autoridad Portuaria ya ordena las escalas y escalona los desembarcos con un tope de 3.000 pasajeros por hora y una programación que procura evitar la coincidencia de más de dos cruceros, salvo excepciones. Estas medidas operativas, sin embargo, no equivalen a un acuerdo específico con las navieras que fije compromisos vinculantes sobre número de barcos y capacidad, como sí ocurre en Palma.
El PSOE sostiene en el documento que ambos mecanismos no son intercambiables. La ordenación horaria, argumentan los socialistas, puede reducir determinadas aglomeraciones, pero no sustituye al establecimiento de límites efectivos sobre el volumen total de visitantes.
«Un máximo de pasajeros desembarcados por hora no equivale a un techo diario de visitantes, al igual que una disminución de las llegadas en meses de menor actividad no resuelve la saturación que se produce en temporada alta», sostienen los socialistas en la iniciativa registrada en el Parlament.
La iniciativa incorpora también el abastecimiento hídrico como elemento a valorar en el impacto de este turismo. Según el texto, en el verano de 2025 se documentó el suministro periódico de hasta 200.000 litros de agua de pozo a un único crucero atracado en Botafoc, en un contexto de escasez hídrica en la isla. Los socialistas vinculan esa práctica a la presión sobre los acuíferos.
«Estas prácticas añaden presión sobre unos acuíferos que sufren problemas de sobreexplotación y salinización. La planificación del turismo de cruceros debe incorporar el control del volumen y la procedencia del agua suministrada y garantizar que este abastecimiento no comprometa las necesidades de la población residente ni la recuperación de los acuíferos», concluye el PSOE en su propuesta.
El texto reclama además que la futura distribución de escalas y desembarcos evite la concentración de pasajeros en las mismas franjas horarias y tenga en cuenta la actividad de las líneas marítimas regulares del puerto ibicenco. La propuesta no recoge, sin embargo, una valoración del peso económico que el turismo de cruceros representa para el comercio, la restauración, el transporte y las excursiones locales de la isla, una fuente de ingresos para el pequeño empresariado durante la temporada.
La limitación de cruceros en Palma rige desde 2022, cuando el Govern y la Autoridad Portuaria pactaron con las navieras el tope de tres buques diarios, en pleno debate sobre la masificación turística en el archipiélago. La iniciativa del PSOE busca ahora extender ese modelo al puerto de Ibiza, cuya Autoridad Portuaria mantiene de momento solo medidas operativas sin acuerdo cerrado con las compañías.