Puente situó la posibilidad de parar completamente la línea como una de las fórmulas para ejecutar las obras de renovación con mayor celeridad, frente a alternativas que combinan mantenimiento nocturno o por tramos, que alargan los plazos pero permiten mantener parte del servicio diurno. El ministro vinculó la urgencia de la modernización al reconocimiento de 170 caídas del sistema de seguridad de la red a lo largo de 2026.
La línea Madrid-Barcelona, inaugurada en 2008, es uno de los ejes más transitados de la alta velocidad española y conecta dos de los principales motores económicos del país. Una interrupción total del servicio, aunque fuera temporal, afectaría al tráfico de viajeros del trayecto y al transporte de mercancías que comparte parte de la infraestructura.
Illa ha trasladado que cualquier intervención sobre la línea debe minimizar el impacto en los usuarios. La Generalitat sostiene que Cataluña no puede quedar aislada por ferrocarril de la capital durante un periodo prolongado sin un perjuicio económico y social de calado, en línea con el reclamo de las comunidades autónomas de que las grandes infraestructuras estatales prioricen la continuidad del servicio sobre la rapidez de las obras.
La modernización de líneas de alta velocidad en España ha seguido tradicionalmente fórmulas de obra por fases para no dejar sin servicio corredores estratégicos, el criterio que ahora reclama el presidente catalán. La discrepancia se enmarca en una relación entre el Gobierno central y el Ejecutivo catalán en materia de infraestructuras marcada por tensiones recurrentes sobre los plazos de ejecución y la gestión de Adif.
El reconocimiento de las 170 incidencias en el sistema de seguridad durante 2026 llega tras una serie de episodios de alteración del servicio en distintos puntos de la red. Entre ellos, los problemas detectados en Urda, en la provincia de Toledo, donde los controladores de Adif, a través de Csif, denunciaron que se sienten «desamparados» tras los incidentes registrados en la localidad.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se refirió recientemente a las ayudas previstas para Urda en términos similares a las ya anunciadas para Adamuz, dentro de los compromisos del Ejecutivo con los municipios afectados por incidencias ferroviarias. El estado de la infraestructura y la fiabilidad de la red se han convertido así en un frente abierto entre administraciones.
Puente no ha fijado públicamente un calendario definitivo para decidir entre las distintas opciones de ejecución de las obras en la línea Madrid-Barcelona, mientras la Generalitat mantiene su exigencia de que cualquier decisión preserve la continuidad del servicio para los viajeros del corredor.
