La salida de Mínguez, una de las voces más visibles del partido en la interlocución con la prensa, se precipitó por la controversia en torno a una treintena de viviendas, un asunto que generó reproches internos antes de que la dirección optara por sustituirla. El nombramiento de Torró se cerró sin un relato detallado de los motivos últimos de la dimisión, más allá de su vinculación con ese caso inmobiliario.
El Comité Federal es el órgano que entre congresos concentra las principales decisiones orgánicas del PSOE. En esta sesión aprobó las listas al Congreso de los Diputados y al Senado, cerrando la composición de las candidaturas, y ratificó a Sánchez como candidato por unanimidad, un trámite previo a una cita electoral que en la tradición socialista rara vez genera votos discrepantes en el propio comité.
El dato que más atención concentró en la reunión fue la ausencia de García-Page, una de las voces críticas con la dirección federal en los últimos años. Su no comparecencia se produjo en un comité convocado «sin posibilidad de intervención» para los asistentes, una fórmula que limita el margen de debate en un órgano que formalmente ratifica decisiones ya cerradas por la ejecutiva.
Las «imposiciones de Ferraz» a las que alude la descripción del cónclave remiten al control que la dirección federal, con sede en la calle Ferraz de Madrid, ejerce sobre la confección final de las listas electorales. Ese mecanismo combina en los partidos de ámbito estatal las propuestas de las federaciones territoriales con los ajustes de última hora decididos desde la cúpula.
Las tensiones entre el sector crítico, del que Page ha sido uno de los exponentes más recurrentes en los últimos congresos, y la dirección encabezada por Sánchez no son nuevas. Desde el Comité Federal celebrado tras la moción de censura de junio de 2018, que llevó a Sánchez a la Moncloa, el presidente del Gobierno ha consolidado su control sobre los órganos internos del partido mediante sucesivas renovaciones de la ejecutiva federal y de las direcciones territoriales.
La portavocía del PSOE ha ganado peso en los últimos años como altavoz cotidiano de las posiciones del partido ante los medios, un papel que ahora asume Torró en sustitución de Mínguez. El relevo llega en un momento en el que el Gobierno afronta frentes abiertos en materia de vivienda, un asunto sobre el que distintas voces han planteado reparos a la actuación del Ejecutivo, como recogía la crítica de Vallés sobre los decretos de vivienda del Gobierno.
La polémica de los «30 pisos» que motivó la dimisión de Mínguez quedó sin un desenlace cerrado en la jornada del Comité Federal, que ratificó las listas, la portavocía y el liderazgo de Sánchez en una misma sesión.



