Las palabras del técnico han recuperado actualidad en un momento en el que el precio de la vivienda se ha convertido en un asunto de primer orden en España, con especial impacto entre las generaciones más jóvenes. El contraste entre el patrimonio de una de las figuras más reconocidas del fútbol mundial y las dificultades de acceso a la vivienda explica el interés renovado por unas declaraciones realizadas tiempo atrás.
El entrenador catalán quiso desvincular la compra del inmueble de cualquier lectura sobre su continuidad en el banquillo del City, en un periodo en el que existían dudas sobre su futuro en el club. «Creo que no cambia nada, ya sea que alquiles un apartamento o lo compres. No afectará a mi forma de trabajar ni a cómo vivo mi profesión», explicó, despejando así cualquier interpretación sobre un compromiso a largo plazo derivado de la operación.
El técnico recordó que la decisión no constituía una excepción en su trayectoria. «Me pasó lo mismo cuando era jugador en la Roma, en el Brescia y en Múnich», señaló, subrayando que a lo largo de su carrera como futbolista y después como entrenador ha optado reiteradamente por adquirir vivienda en las ciudades donde ha desarrollado su actividad, en lugar de recurrir al alquiler o a estancias temporales.
Guardiola ha ejercido como entrenador en el Barcelona, el Bayern de Múnich y el Manchester City, además de su paso como jugador por clubes italianos y alemanes. En cada uno de esos destinos, según sus propias palabras, ha buscado fórmulas que le permitieran compatibilizar las exigencias de su profesión con una vida cotidiana estable, optando habitualmente por fijar su residencia en el centro de la ciudad.
«Prefiero vivir en la ciudad y estar cerca de la gente», declaró Pep Guardiola, entrenador del Manchester City.
Esa frase resume una constante en sus decisiones residenciales. Durante su etapa en Alemania al frente del Bayern de Múnich mantuvo el mismo criterio, al adquirir igualmente un apartamento en lugar de instalarse en zonas residenciales más alejadas del núcleo urbano.
Algunos medios británicos especularon en su día con la posibilidad de que el apartamento de Guardiola se encontrara en City Suites, un complejo residencial de lujo situado cerca de la Catedral de Mánchester en el que también residiría el futbolista Rodri Hernández. El edificio, de catorce plantas, combina viviendas privadas con apartamentos de estancia corta y funciona como un aparthotel de cinco estrellas, con spa, gimnasio permanente y piscina interior de 18 metros con hidromasaje.
El complejo admite reservas de hasta cuatro días y permite la estancia de animales, según las condiciones de alojamiento difundidas sobre el inmueble. Su ubicación, a pocos minutos a pie de los principales puntos de interés de la ciudad, encaja con la explicación que el propio Guardiola ofreció sobre su manera de entender la vida en las ciudades donde ha trabajado.
Las declaraciones públicas de deportistas sobre vivienda han recobrado peso en un contexto de precios al alza, como ilustran los pronunciamientos recientes de otras figuras del deporte recogidos por la prensa, entre ellos los de Ilia Topuria sobre su infancia. El propio técnico, no obstante, insistió en reducir su decisión a un argumento estrictamente práctico: «Tengo que vivir en algún sitio».

