Pueyo defendió la unidad de la izquierda aragonesa como motor del pacto y reconoció que CHA podría tener opciones de lograr un escaño en solitario, pero apostó por la candidatura conjunta. «La calle nos pedía unidad, y por la unidad estamos trabajando», afirmó el diputado, que enmarcó la operación en la voluntad de «poner pie en pared a la extrema derecha» y defender los derechos de los aragoneses ante las instituciones centrales. «No somos un territorio de olvido y sacrificio», añadió.
Chunta Aragonesista es una formación aragonesista de izquierdas con presencia parlamentaria intermitente desde los años noventa. En las últimas generales logró representación en el Congreso de la mano de Sumar, con Pueyo como diputado por Zaragoza, de modo que la fórmula de coalición no es inédita para la marca aragonesista, que vuelve a diluir su candidatura propia en un espacio más amplio.
El dirigente de CHA aprovechó el anuncio para tender la mano a Podemos. «Falta un actor, falta Podemos, y por eso le lanzamos el guante», declaró, con la intención de ampliar la candidatura y sumar fuerzas «en torno a la defensa de los derechos de la clase trabajadora». Podemos rompió con Sumar tras las elecciones de julio de 2023 y mantiene desde entonces una estrategia de independencia respecto al proyecto liderado por Yolanda Díaz.
El movimiento aragonés se produce en paralelo a la pugna estatal por articular el espacio a la izquierda del PSOE. El Frente Amplio ha respondido al órdago planteado por Podemos y su portavoz, Gabriel Rufián, confirmando a Ada Colau como candidata y llamando a Irene Montero a sumarse, en una disputa que se reproduce con variantes en los distintos territorios.
En su nota de presentación, las formaciones reivindicaron la defensa de los servicios públicos, la vivienda y el territorio frente a la especulación, bajo el lema «Aragón no se vende». El eje de la vivienda atraviesa el debate parlamentario estatal, en el que distintas voces del arco político han cuestionado la actuación del Gobierno, como refleja la crítica de Vallés a los decretos del Ejecutivo, calificados de «un cierto trampeo político».
La viabilidad de estas coaliciones depende del reparto proporcional de escaños, que en circunscripciones aragonesas de pocos diputados —Teruel y Huesca eligen tres cada una— penaliza con fuerza a las candidaturas que no agrupan votos. La suma de siglas busca precisamente superar el umbral de entrada que una marca en solitario difícilmente alcanzaría en esas provincias.
Pueyo dejó abierto el llamamiento a Podemos para ampliar la candidatura, sin que el material recoja aún una respuesta de la formación morada en el ámbito aragonés. «Falta un actor, falta Podemos, y por eso le lanzamos el guante», reiteró el diputado al presentar el acuerdo.
