Sin entrar en el debate jurídico, el periodista cuestionó la maniobra desde el plano político. Argumentó que una decisión tomada por los 350 diputados del pleno no debería revertirse después en un órgano más reducido como la Diputación Permanente. «Cuando el pleno del Congreso dice que no a algo, pues ha dicho que no a algo», sentenció. Calificó el episodio de inédito: «Es tan raro como que no ha ocurrido nunca», aunque recordó que en legislaturas anteriores sí se aprobaron decretos en periodos electorales a través de ese órgano, nunca sobre normas tumbadas por el pleno una o dos semanas antes.
La Diputación Permanente es el órgano que, según el artículo 78 de la Constitución, vela por los poderes de las Cámaras cuando no están reunidas, como ocurre tras una disolución. Su composición refleja la proporción de los grupos, pero con un número muy inferior al de los 350 escaños del pleno, lo que explica la objeción de Vallés a que sirva para reactivar una norma ya rechazada.
Sobre el fondo del problema de la vivienda, Vallés se mostró escéptico respecto a soluciones rápidas y alertó de efectos colaterales de medidas como la limitación de precios del alquiler. «Puedes topar, como se pretende, el precio de los alquileres, pero eso podría suponer en alguna medida que algunos propietarios decidieran retirar los pisos del mercado y entonces sí, son más baratos, pero tienes menos pisos disponibles», explicó, antes de resumir: «Esto es muy complicado».
«No sé decirte cuál es la solución para el problema de la vivienda. Sí sé decirte que en un año no se resuelve», aseguró Vicente Vallés, presentador del informativo de Antena 3.
El periodista reclamó un acuerdo entre PP y PSOE en lo que considera una cuestión de Estado. «Un solo partido o un solo Gobierno no podrán resolverlo», señaló, y ante la pregunta de Motos sobre si la solución pasa por el entendimiento entre ambos partidos, respondió sin matices: «En grandes asuntos de Estado, sí, y este lo es. Este lo es».
La conversación derivó hacia la promesa de Alberto Núñez Feijóo de derribar el «muro» de división entre españoles si llega a La Moncloa, una imagen que, recordó Vallés, procede del discurso de investidura de Pedro Sánchez en 2023. «Como frase está bien. Esto luego ya veremos», respondió al ser preguntado si esa promesa sería compatible con un eventual pacto del PP con Vox tras la crisis de Ceuta. A su juicio, la legislatura quedará recordada «básicamente» por el muro y la ley de amnistía, «aunque hay muchas cosas más».
Vallés planteó el escenario poselectoral en términos binarios: «Ahora mismo los españoles, así grosso modo, tienen que decidir si van a elegir a un Gobierno del PSOE con los partidos de izquierda o un Gobierno del PP con los partidos de su derecha», indicó, antes de pronunciar la frase que resumió su pronóstico: «Si hay cambio de Gobierno, lógicamente nos vamos a encontrar ante una situación muy distinta de la que tenemos ahora… Veremos qué soluciones ofrecen para los diferentes problemas».
Sobre el calendario electoral, el periodista admitió que el adelanto no le cogió por sorpresa —«flotaba en el ambiente» desde dos o tres días antes— aunque sí ha intensificado su carga de trabajo. Preguntado por si moderará algún debate, respondió con un escueto «espero que no» entre risas del plató, pero defendió su utilidad y reveló que Antena 3, laSexta y Onda Cero ya han trasladado a los partidos distintas fechas posibles, pendientes de que las formaciones acuerden dónde y cuándo participar. Para Vallés, organizarlos «es una obligación» de los candidatos.
La última pregunta de Motos abordó las declaraciones de Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal y el propio Feijóo poniendo en duda las garantías del voto por correo, vía que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General regula para los electores que no pueden acudir al colegio el día de la votación. Vallés fue tajante: «Cuando tú planteas esa duda, conviene que tengas algunas pruebas para demostrarlo, no solamente sospechas», advirtió, señalando el riesgo de que esas dudas «puedan generar que haya mucha gente que considere que ya se ha producido un fraude que, de hecho, todavía no se ha producido».
