Florentino García falleció a finales de septiembre tras un periodo de salud delicado. El homenaje, celebrado en la iglesia de la calle Juan Bravo de la capital, reunió a familiares y allegados en torno a una gran fotografía del fallecido colocada sobre un caballete junto al altar, que presidió el templo durante todo el acto.
Amargo tomó la palabra visiblemente afectado, con la voz quebrada, para recordar la relación con su padre y los momentos compartidos durante su enfermedad. «Cuando alguien te diga que el tiempo lo cura todo, se nota que no ha enterrado nunca a su padre», arrancó el bailaor, en un relato íntimo sobre la ausencia y la imposibilidad de aceptar un duelo para el que, según reconoció, no se siente preparado.
«No quiero ser pretencioso ni pedirle a la vida que me lo devuelva. Eso sería robarle a Dios lo que ya decidió. Yo no tengo las fuerzas para pelear con el cielo», declaró Rafael Amargo durante el homenaje a su padre.
El bailaor dejó, sin embargo, una puerta abierta a la esperanza de un reencuentro futuro. «Pero si existiera un trato pequeño, uno que no rompa el universo, yo pediría que hubiese citas de visitas en el cielo contigo», expresó, en una de las intervenciones más personales de la tarde, antes de resumir su sentir con la frase que cerró su despedida: «Pasan demasiadas cosas cuando falta la persona que te hacía sentir a salvo en el mundo. Sin ti no me apaño».
La ceremonia estuvo oficiada por Toño Casado y contó con la misa flamenca de Tito Losada, que marcó el tono del homenaje. La cantante Edith Salazar intervino también durante el acto, acompañando con su voz los momentos de mayor recogimiento. El instante más celebrado llegó cuando el propio Amargo se levantó para bailar junto a Vicky Duende y La Mimbre, amigas y artistas cercanas a la familia, en un gesto con el que el bailaor quiso honrar a su padre a través de la disciplina que ha definido su carrera.
El homenaje llega apenas unos días después de que Amargo y Bongiannino fueran detenidos tras un incidente en su domicilio de Carabanchel, en Madrid. Según las informaciones difundidas, un hombre de 38 años habría roto un cristal para acceder por la fuerza a la vivienda, lo que derivó en un enfrentamiento en el que, de acuerdo con la versión policial, un agente habría resultado mordido al tratar de separar a los implicados.
Amargo y Bongiannino sostienen que se sintieron amenazados y que habían alertado previamente a la Policía por la presencia de una persona en el exterior de la vivienda. Ambos quedaron en libertad sin medidas cautelares, y las circunstancias del suceso, así como las eventuales responsabilidades, deberán esclarecerse durante el procedimiento judicial.
El bailaor ha afrontado así, en un mismo mes, dos de los episodios más duros de su trayectoria personal: la detención en su domicilio y, apenas días después, la despedida pública de su padre, a quien recordó este viernes rodeado de música, cante y baile en la iglesia del Pilar.


