Las visitas se habrían producido en la residencia que Ferguson alquila a las afueras de Londres por unas 10.000 libras esterlinas al mes, de acuerdo con la información publicada por el Daily Mail. Las hermanas, que ocupan puestos en la línea de sucesión al trono británico pero han mantenido históricamente un papel institucional limitado, tratarían de evitar que su imagen quede asociada a la controversia que rodea a sus padres.
Sarah Ferguson regresó al Reino Unido tras pasar una temporada fuera, en un contexto marcado por la presión mediática sobre su relación pasada con Epstein y la aparición de su nombre en documentos vinculados al financiero. El retorno coincidió además con el revuelo generado por la vuelta a primer plano de Harry y Meghan, circunstancia que, según la información publicada, Ferguson habría intentado aprovechar para pasar desapercibida.
Durante años, Ferguson, Beatriz y Eugenia fueron presentadas públicamente como un trío inseparable. Esa imagen se ha visto erosionada por el escándalo, aunque las visitas privadas sugieren que el vínculo familiar se mantendría, incluso si su exposición pública se ha convertido en un problema para las hermanas.
El desgaste de la imagen de la ex duquesa también habría llegado al terreno benéfico: en los últimos días desapareció una placa que recordaba su vinculación con el hospital infantil Great Ormond Street, y en la pared donde estaba colocada solo quedan las marcas de su retirada.
La controversia actual se alimenta de las contradicciones entre las declaraciones públicas de Ferguson y los correos electrónicos que salieron a la luz posteriormente. En 2008 se distanció públicamente de Epstein y criticó su figura; sin embargo, trascendieron después mensajes en los que se refería a él como un «amigo supremo» y le pedía disculpas por haber hablado negativamente de él.
"Amigo supremo", escribió Sarah Ferguson sobre Jeffrey Epstein en los correos electrónicos que salieron a la luz años después de distanciarse públicamente de él en 2008.
Esa publicación reavivó las dudas sobre la relación de Ferguson con el financiero y se sumó a las consecuencias que ya atravesaba su ex marido, Andrés Mountbatten-Windsor, dentro de la Corona británica. Carlos III retiró a su hermano los títulos y honores que aún conservaba y ordenó su salida de Royal Lodge, la residencia en Windsor Great Park que había compartido con Ferguson, quien a su vez perdió el tratamiento y los privilegios vinculados a su antigua posición.
La prensa británica ha informado también de que Ferguson habría explorado la posibilidad de negociar una autobiografía sobre su relación con la Corona, llegando a trabajarse un esquema de capítulos. Un portavoz de la ex duquesa negó, no obstante, que estuviera a punto de cerrar un acuerdo multimillonario para publicar unas memorias reveladoras, por lo que no hay confirmación de que exista un acuerdo editorial ni de que esté escribiendo ese libro.


