El giro discursivo se produce con los socialistas en la oposición balear desde 2023, cuando el PP de Marga Prohens recuperó el Govern y Jaume Galmés asumió la presidencia del Consell de Mallorca. Fernández, que aspira a presidir esa institución en 2027, atribuyó la responsabilidad de la situación actual al Ejecutivo popular, pese a que el crecimiento de plazas turísticas, del alquiler vacacional y de la construcción en suelo rústico se concentró, según los datos que maneja la propia FSM, durante los mandatos socialistas previos.
A ese balance el partido añade cerca de 90.000 viviendas de alquiler vacacional, la expansión de la oferta ilegal en el segmento de los pisos turísticos y unos 2.900 chalets levantados en suelo rústico mallorquín. Son cifras que la FSM reconoce ahora como parte del legado de sus propios gobiernos, aunque las enmarca en la necesidad de un cambio de rumbo hacia 2027.
Fernández responsabilizó al Ejecutivo autonómico de no haber resuelto ese escenario en tres años de mandato. "Prohens y Galmés hace tres años que gobiernan y tres años después Mallorca continúa sin las respuestas suficientes en vivienda, en movilidad y ante la saturación que sufre la isla", declaró, y reclamó un Consell "que se atreva a decir basta y que defienda los intereses de la gente que vive en Mallorca".
La Conferencia Política Insular y Municipalista aprobada por el Consejo Político se plantea como "la primera piedra del programa electoral con que los socialistas quieren impulsar el cambio el 2027", con un proceso abierto a la sociedad civil.
"Queremos hacer un proyecto de Mallorca con la gente de Mallorca. Escuchando, debatiendo y poniendo sobre la mesa las soluciones que necesita cada municipio y cada barrio", explicó Silvia Fernández, secretaria general de la FSM.
La candidata reivindicó también su proyecto de liderazgo institucional, con un mensaje centrado en el acceso a la vivienda, la movilidad y la protección del territorio como prioridades de su eventual mandato al frente del Consell.
"Yo quiero ser presidenta para que vivir en Mallorca no sea un privilegio. Quiero ser presidenta para cambiar cómo nos movemos, con un transporte público que funcione y nos devuelva tiempo para vivir; para cuidar a las personas mayores; para proteger el territorio de la especulación y la depredación; y para garantizar que nuestros jóvenes puedan construir aquí su futuro", afirmó Fernández.
El debate sobre el modelo turístico balear conecta con la agenda del Gobierno central: el Consejo Político contó con la presencia de Rosario Sánchez, candidata del PSOE balear a la presidencia del Govern y secretaria de Estado de Turismo. La saturación no es nueva en las islas: desde la Ley General Turística de Baleares de 1999, que introdujo la figura del intercambio de plazas, y las sucesivas moratorias impulsadas tanto por gobiernos del PP como del Pacte de progrés, la limitación de plazas ha sido un eje recurrente de la política autonómica sin frenar la presión estival.


