La controversia se centra en el lugar elegido para el adiestramiento armado de los agentes municipales de ambas localidades guipuzcoanas, gobernadas por EH Bildu. El protocolo habitual en Euskadi dirige a los cuerpos locales hacia Arkaute, sede de la Academia Vasca de Policía y Emergencias en Álava, pero los ayuntamientos de Andoain y Tolosa optaron por acudir al cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo, en San Sebastián, para esas sesiones de tiro.
La dirección del PNV ha decidido activar una ronda de pronunciamientos públicos a través de la denominada Euskal Polizia en distintos municipios de Gipuzkoa, con el objetivo de visibilizar su malestar y presionar a los regidores abertzales para que reconduzcan la situación o abandonen el cargo. La formación jeltzale lleva así al terreno municipal una disputa que entronca con la tensión histórica entre nacionalismo vasco e izquierda abertzale en torno al papel de los cuerpos de seguridad del Estado en el País Vasco.
Arkaute, dependiente del Gobierno vasco, es el centro de referencia para la formación de la Ertzaintza y de las policías locales del País Vasco desde su creación en los años ochenta, en el marco del desarrollo del Estatuto de Gernika y las competencias autonómicas en materia de seguridad. Que dos municipios opten por Intxaurrondo, instalación bajo mando de la Guardia Civil, constituye para el PNV una ruptura de ese marco competencial y una señal política hacia la izquierda abertzale, crítica con la presencia de los cuerpos estatales en territorio vasco.
El trasfondo se remonta a las décadas del conflicto vasco, cuando la relación entre las policías locales, la Ertzaintza y los cuerpos estatales —Guardia Civil y Policía Nacional— estuvo marcada por la desconfianza mutua y, en ocasiones, por el enfrentamiento abierto. El cuartel de Intxaurrondo, precisamente, concentró durante los años ochenta algunos de los episodios más controvertidos de la lucha antiterrorista. Desde el fin de la actividad armada de ETA en 2011, la normalización de las relaciones entre las distintas policías ha sido gradual.
El episodio se suma a las fricciones que de forma periódica enfrentan al PNV y EH Bildu en el ámbito municipal vasco, pese a la colaboración que ambas formaciones mantienen en otros terrenos institucionales, como determinados presupuestos forales o acuerdos de gobierno en diputaciones y ayuntamientos. La gestión de la seguridad local, sin embargo, es uno de los puntos donde las diferencias de fondo entre ambas culturas políticas emergen con mayor nitidez, como ya ocurrió en otras disputas sobre el papel de los controladores y agentes autonómicos recogidas en el caso de los controladores de Adif tras Urda.
La reacción del PNV sitúa la elección del centro de tiro como un asunto de fidelidad al marco de seguridad autonómico, mientras los ayuntamientos afectados sostienen su decisión de recurrir a las instalaciones de Intxaurrondo para el adiestramiento de sus agentes. La formación jeltzale ha vinculado su exigencia de dimisión a la defensa de la Ertzaintza y de las policías locales como cuerpos de referencia en Euskadi.
