Escrivá situó la diferencia en la naturaleza del negocio subyacente, distinguiendo entre inversión dirigida a capacidades productivas con demanda identificable y la especulación sin fundamento económico real que marcó otros ciclos. El gobernador optó por el tono optimista y evitó trazar un paralelismo entre el actual auge inversor en IA y los movimientos que, tras tocar máximos de valoración, terminaron en corrección brusca.
«Otras salidas en las que se producían burbujas en negocios que no eran productivos», dijo José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, al descartar esa comparación para el actual ciclo de inversión en inteligencia artificial.
La discusión sobre si el gasto masivo en infraestructura de IA —centros de datos, chips especializados y modelos de lenguaje— constituye una burbuja ha ganado intensidad en los últimos meses entre analistas e inversores internacionales, ante el ritmo de las valoraciones de las grandes tecnológicas y el volumen de capital movilizado hacia el sector.
El precedente que domina estos debates es el de las puntocom a finales de los años noventa, cuando la euforia inversora en compañías de internet sin modelo de negocio sólido disparó las cotizaciones del Nasdaq hasta un máximo en marzo de 2000 y desembocó en un desplome bursátil que tardó años en digerirse. Al desmarcar la IA de aquellos episodios, Escrivá apuntó a que buena parte de la inversión actual se dirige a capacidades con demanda real, aunque no ofreció cifras sobre el volumen de esa inversión ni sobre su rentabilidad esperada.
El gobernador intervino en un foro que reúne a representantes institucionales y empresariales para analizar tendencias económicas globales, un formato en el que el Banco de España suele fijar posición sobre riesgos sistémicos sin entrar en recomendaciones de inversión concretas, en línea con su mandato de supervisión y estabilidad financiera.
La valoración de Escrivá llega en un contexto de señales mixtas en la economía española: mientras el gasto en tecnología crece, el comercio minorista cayó un 1,6% en septiembre, su peor dato interanual desde 2022 según el INE.
Las palabras del gobernador coinciden con la vigilancia que distintos supervisores europeos, entre ellos el Banco Central Europeo, mantienen sobre la exposición del sistema financiero a la concentración de inversión tecnológica, sin que hasta la fecha se hayan activado medidas específicas de contención sobre el sector de la inteligencia artificial.
