El repunte no es puntual: se ha consolidado a lo largo de los tres trimestres transcurridos del año, con el verano como punto álgido. El tercer trimestre, que coincide con la temporada de mayor actividad turística y hostelera, concentra buena parte del aumento, un patrón acorde con la estacionalidad habitual del mercado laboral español entre julio y septiembre, cuando la hostelería, el comercio y los servicios de ocio disparan su demanda de mano de obra.
Esa combinación de temporada alta, contratos temporales y necesidad de ingresos adicionales ayuda a explicar por qué el verano concentra el máximo. Una parte de esa demanda estacional se cubre con trabajadores que ya tienen un empleo principal y buscan un complemento salarial en fines de semana o turnos adicionales. El pluriempleo no es un fenómeno nuevo en España, pero su ritmo de crecimiento reciente —cuatro veces superior al de la ocupación— lo diferencia de ciclos anteriores, en los que ambas variables se movían de forma más pareja.
El dato llega cuando otros indicadores del mercado laboral muestran señales de desaceleración. El empleo da un giro y confirma su tendencia a la baja, una circunstancia que convive con el repunte de quienes necesitan sumar un segundo trabajo para completar ingresos, lo que apunta a una brecha creciente entre la creación de empleo y la suficiencia de las rentas salariales de una parte de los ocupados.
El consumo no acompaña al empleo récord
El consumo de los hogares, por su parte, muestra signos de debilidad pese a una ocupación en niveles históricamente altos. El comercio minorista cayó un 1,6% interanual en septiembre, su peor registro desde 2022 según el INE, un dato que apunta en la misma dirección que el pluriempleo: parte de los trabajadores busca ingresos complementarios ante una recuperación salarial que no siempre ha ido al mismo ritmo que la inflación acumulada desde 2021.
La Seguridad Social desglosa estos datos por regímenes de cotización, y es ese desglose el que permite identificar a los trabajadores con más de una afiliación activa en el mismo periodo. El sistema de cotización español distingue entre pluriempleo —cuando se cotiza en el mismo régimen en más de una empresa— y pluriactividad —cuando se cotiza en regímenes distintos, por ejemplo como asalariado y autónomo—, una distinción técnica que condiciona las bonificaciones y los topes de cotización aplicables a cada trabajador.
Fenómenos similares se registraron en fases de recuperación tras crisis anteriores. En los años posteriores a la recesión de 2008-2013, la precariedad laboral y los salarios bajos también impulsaron el aumento de los trabajadores con más de un empleo. La diferencia ahora es que el repunte llega en un contexto de ocupación récord, lo que lo distingue de aquellos episodios marcados por el desempleo masivo.
El dato del tercer trimestre se suma a un año en el que el mercado laboral español ha mostrado señales contradictorias: afiliación elevada en términos históricos conviviendo con indicadores de consumo y de calidad del empleo que no terminan de acompañar al mismo ritmo.
