El anuncio se suma a un largo historial de negociaciones entre el chavismo y la oposición venezolana. En la última década, esos intentos han transitado por escenarios como República Dominicana, Barbados, México y Noruega, con resultados que ambas partes describieron como parciales o incumplidos. La diferencia de esta ronda radica en el protagonismo directo de Washington y en la ausencia de Machado, hasta ahora la figura de mayor centralidad en la oposición.
Figuera regresó a Venezuela el pasado 18 de junio, tras ocho años de exilio, en respuesta a una invitación del Departamento de Estado de Estados Unidos para tratar la transición del país suramericano. Ese mismo día, la exdiputada y el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, anunciaron la conformación de una mesa que calificaron de "política paritaria", orientada, según ambos, al fortalecimiento democrático y a la consolidación de la paz.
El movimiento se dio tres semanas después de que la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), la principal coalición opositora, planteara una negociación con el gobierno encargado de Delcy Rodríguez, con acompañamiento estadounidense, orientada a "restaurar la democracia" en Venezuela.
Las delegaciones que se sientan a negociar este sábado no han sido reveladas en su totalidad. Se espera que a Figuera la acompañen exdiputados del Parlamento electo en 2015 —periodo en el que la oposición obtuvo la mayoría de las curules—, entre ellos Jorge Millán, Marco Aurelio Quiñones y Juan Miguel Matheus, según información difundida por el movimiento político Unión y Cambio. Del lado oficialista, la vocería recae en Jorge Rodríguez, presidente del Legislativo y hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sin que trascienda hasta el momento el resto de su equipo.
El lugar de Machado
Antes de la llegada de Figuera al país, Machado había reclamado para sí el liderazgo de cualquier negociación con el gobierno de Rodríguez. La propia Figuera reconoció posteriormente haber tenido "diferencias" con la líder opositora a raíz de su regreso a Venezuela para impulsar esta agenda, aunque días más tarde matizó que Machado es "muy importante en este proceso" y que todos los sectores democráticos serán convocados a aportar propuestas.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló que Machado puede tener un rol en lo que definió como "la reconciliación" de Venezuela, sin precisar en qué términos se concretaría esa participación. La ambigüedad sobre el papel de la ganadora del Nobel de la Paz 2025 constituye, hasta ahora, uno de los principales interrogantes del proceso.
De acuerdo con lo expuesto por Estados Unidos, la agenda de trabajo entre las partes contempla la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), el restablecimiento de garantías para la participación política y la protección de las libertades civiles necesarias para un debate político abierto.
Machado y el excandidato presidencial Edmundo González Urrutia, su abanderado en los comicios previos, manifestaron que esperan que el proceso derive en un "cronograma electoral presidencial oportuno". En un comunicado conjunto, ambos líderes opositores indicaron que evaluarán el desarrollo del diálogo "con base en logros concretos y verificables", entre ellos la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones y el pleno respeto a la soberanía popular.
Desde el oficialismo, el secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, informó que el gobierno plantea en la negociación el levantamiento de las sanciones impuestas al país, una demanda constante del chavismo en los distintos procesos de diálogo de la última década.
El precedente más cercano remite a los acuerdos de Barbados de octubre de 2023, en los que oposición y chavismo pactaron condiciones electorales mínimas de cara a los comicios presidenciales de 2024. La proclamación de Nicolás Maduro por parte del Consejo Nacional Electoral fue impugnada por la oposición y no reconocida por buena parte de la comunidad internacional, incluidos varios gobiernos de América Latina, lo que ilustra el patrón de acuerdos firmados que no se tradujeron en cambios sostenidos.
Qué está en juego para Panamá
Para Panamá, que rompió relaciones diplomáticas con Caracas en 2024 tras desconocer los resultados electorales proclamados por el chavismo, cualquier avance verificable hacia condiciones democráticas en Venezuela tiene implicaciones directas. El país ha sido uno de los principales puntos de tránsito de la migración venezolana en la región y mantiene una posición activa en los foros multilaterales sobre la crisis, sin que hasta el momento el Órgano Ejecutivo panameño haya emitido una posición oficial sobre esta nueva ronda de diálogo.
La reunión de este sábado marca el primer encuentro formal bajo este nuevo esquema. Ni el Parlamento controlado por el chavismo ni el sector liderado por Figuera han precisado un calendario posterior ni mecanismos de verificación del cumplimiento de los compromisos que eventualmente se adopten, un punto que la oposición mayoritaria fijó como condición para respaldar el proceso.