Detrás de esa tendencia está la reducción sostenida del tamaño de los hogares bogotanos: el promedio de integrantes por vivienda pasó de 2,9 en 2017 a 2,8 en 2021 y a 2,7 en 2025, de acuerdo con el DANE. Uno de cada cinco hogares urbanos (20,4 %) está conformado por una sola persona, mientras los de dos integrantes son los más frecuentes, con 27,3 %, seguidos de los de cuatro o más personas (27,0 %) y los de tres (25,3 %).
La vivienda propia totalmente pagada representa apenas el 33,2 % de los hogares urbanos de la capital, unos 968.262 hogares, mientras que quienes aún están pagando su vivienda suman el 6,0 %, cerca de 174.738 familias. El dato contrasta con la mejora de los indicadores sociales de la ciudad: entre 2021 y 2025 la pobreza monetaria en Bogotá cayó del 35 % al 22 %, y la pobreza multidimensional pasó del 5,6 % al 3 %, siempre según cifras del DANE. Entre 2017 y 2025, además, el número de hogares y de unidades habitacionales creció a un ritmo superior al de la población, que suma 7,9 millones de habitantes urbanos.
El mercado habitacional bogotano está dominado por la propiedad horizontal vertical: el 66,6 % de las viviendas del área urbana son apartamentos. En Chapinero la concentración llega al 91,0 %, en Teusaquillo al 84,8 % y en Usaquén al 81,6 %. Usme es la única localidad urbana donde predominan las casas, con 64,4 %, mientras Los Mártires registra la mayor proporción de hogares habitando en cuartos, con 16,6 %.
Chapinero, epicentro de la vida en solitario
Esa geografía habitacional coincide con la de los hogares unipersonales: Chapinero encabeza el listado con 50,2 % y un promedio de 1,8 habitantes por vivienda, seguido de La Candelaria, con 47,4 % y 1,9 personas por hogar, y Teusaquillo, con 39,1 %. En el sur de la ciudad el patrón es inverso, con familias más numerosas lideradas por San Cristóbal, con 3,1 personas por hogar, y Ciudad Bolívar, Bosa y Rafael Uribe Uribe, con un promedio de 3,0 integrantes cada una.
El fenómeno del arriendo no se limita al perímetro urbano de Bogotá y se extiende hacia los municipios de la Sabana de Cundinamarca, donde varias cabeceras superan el promedio capitalino. En Funza el 64,7 % de los hogares vive en arriendo o subarriendo, en Madrid el 64,6 % y en Mosquera el 61,8 %. Les siguen Soacha, con 54,2 % y cerca de 298.000 hogares entre sus 870.077 habitantes, Facatativá, con 47,6 %, y Chía, con 47,5 %. El DANE atribuye este comportamiento regional a la subida del costo de vida en la capital, que estaría empujando a la población a arrendar también en los municipios vecinos.
La Encuesta Multipropósito es el instrumento oficial con que el DANE mide periódicamente en Bogotá y la región las condiciones de vivienda, pobreza y composición de los hogares, y su comparación con la edición de 2017 es la que permite dimensionar el cambio reportado en la última década. El vuelco hacia el arriendo coincide con otros frentes de tensión en materia de vivienda y territorio que han marcado la agenda regional, como el de los gobernadores del Pacífico que articulan un bloque para presentar proyectos al Gobierno.
El anillo metropolitano que rodea a la capital consolida así una dinámica habitacional similar a la bogotana: cabeceras como Funza, Madrid y Mosquera ya registran proporciones de arrendatarios por encima del 61 %, según los datos de la encuesta.