Para establecer qué ocurría, los científicos compararon las modificaciones genéticas de las aves con distintas simulaciones informáticas, con el objetivo de determinar si los cambios se explicaban por casualidad o si respondían a un proceso de selección natural. Tristan Cumer, investigador de la Universidad de Lausana y autor principal del estudio, señaló que las diferencias halladas apuntan a la segunda posibilidad.
"Una variante genética asociada con el plumaje marrón rojizo se volvió mucho más común de lo que el azar por sí solo podría explicar. Solo las simulaciones que incluyeron la selección natural reprodujeron los cambios que observamos", señaló Tristan Cumer, investigador de la Universidad de Lausana.
Entre las regiones del ADN identificadas aparece el gen MC1R, vinculado con la pigmentación de las aves, aunque los investigadores advierten que todavía no pueden asegurar que el color del plumaje sea el rasgo favorecido por la selección natural. Jérôme Goudet, profesor de la misma universidad y uno de los responsables de la investigación, planteó que ese gen forma parte de un sistema más amplio que regula también otras conductas.
"El MC1R interviene en la pigmentación, pero forma parte del sistema de melanocortina, que también se ha relacionado con otros rasgos, como las respuestas al estrés y la agresividad. Por lo tanto, la selección podría estar actuando sobre uno de estos rasgos, y el cambio en la apariencia de los búhos sería simplemente una consecuencia", afirmó Jérôme Goudet, profesor de la Universidad de Lausana.
La alimentación también podría tener relación con el fenómeno. Alexandre Roulin, también profesor de la Universidad de Lausana y coautor del estudio, planteó que las diferencias en la disponibilidad de presas podrían favorecer a determinados ejemplares, y señaló que el aumento de las manchas en el plumaje podría asociarse a un mayor estrés ambiental en las poblaciones estudiadas.
Para los investigadores, el principal valor del hallazgo radica en demostrar que los procesos evolutivos pueden hacerse visibles en apenas tres décadas, sin necesidad de los extensos períodos de tiempo que tradicionalmente se asocian con la evolución de las especies. El fenómeno se registró en una población silvestre, lo que refuerza su relevancia para el estudio de la adaptación en libertad.
El hallazgo, aunque se refiere a una población europea, interesa a quienes en Colombia estudian la biodiversidad del país, hogar de más de 1.900 especies de aves registradas según el Instituto Humboldt, entre ellas varias especies de búhos y lechuzas presentes en ecosistemas andinos y de bosque húmedo tropical. La presión ambiental sobre esas poblaciones es uno de los focos recurrentes de la ciencia local, en línea con el trabajo de gobernadores del Pacífico que articulan bloque regional en torno a sus ecosistemas.
El equipo de la Universidad de Lausana anunció que continuará analizando fotografías de las aves para medir con mayor precisión sus tonalidades y patrones de manchas, y buscará determinar si ciertas combinaciones de plumaje se relacionan con mayores probabilidades de supervivencia en la población silvestre.
"El estudio transmite un mensaje alentador: demuestra que las especies que viven en estado salvaje pueden evolucionar en un corto período de tiempo. Esta capacidad de adaptación rápida podría ayudarlas a hacer frente a los cambios ambientales, incluido el cambio climático", sostuvo Tristan Cumer, investigador de la Universidad de Lausana.