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Doce causas abiertas para doce meses de legislatura: el calvario judicial que le queda a Sánchez antes y después de las urnas

El caso Koldo visto para sentencia, el juicio de la Kitchen en curso, Begoña Gómez pendiente de jurado popular y David Sánchez citado a declarar componen un mapa judicial sin precedentes para un presidente del Gobierno en activo

Por Redacción de El Hemiciclo·
10 min de lectura
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El presidente del Gobierno afronta los próximos doce meses con doce procesos judiciales abiertos que afectan directamente al núcleo del poder socialista. Nunca en la democracia española un jefe del Ejecutivo había convivido con una acumulación semejante de frentes judiciales simultáneos, un escenario que condiciona cada decisión política y que sus adversarios explotan como prueba de un sistema al límite de su credibilidad institucional.

Pedro Sánchez afronta los próximos doce meses de legislatura con doce causas judiciales abiertas que afectan a su entorno directo, a miembros de su Gobierno y a su propia familia, una acumulación de frentes procesales sin parangón documentado para un presidente del Gobierno español en ejercicio. El caso Koldo está visto para sentencia, el juicio por la operación Kitchen sigue su curso, Begoña Gómez aguarda la constitución de un jurado popular y su hermano David Sánchez ha sido citado a declarar ante un tribunal, según el mapa judicial que configura la actualidad informativa de esta legislatura.

El peso procesal que pende sobre el Ejecutivo

Ninguno de los procedimientos en curso ha producido todavía una sentencia condenatoria firme contra el presidente ni contra ningún miembro de su Gobierno en activo. Sin embargo, la simultaneidad de causas en distintas fases procesales —instrucción, juicio oral y deliberación— genera una presión institucional sostenida que condiciona la agenda política y la imagen del Ejecutivo ante la opinión pública y ante sus socios parlamentarios. En el sistema judicial español, una causa abierta no implica culpabilidad: el principio de presunción de inocencia, recogido en el artículo 24 de la Constitución, ampara a todos los investigados o acusados hasta que exista sentencia firme. Con todo, la exposición pública de los procedimientos tiene efectos políticos que la jurisprudencia no regula.

El caso Koldo, el más avanzado

El denominado caso Koldo, que investiga presuntas comisiones ilegales en la contratación pública de mascarillas durante la pandemia con implicación de personas del entorno del PSOE, se encuentra en la fase más avanzada de las causas señaladas: visto para sentencia. Este estadio procesal significa que el tribunal ha concluido la práctica de pruebas y las partes han formulado sus conclusiones definitivas, por lo que solo resta la deliberación y el fallo. La causa tiene ramificaciones que alcanzan a cargos del partido y a colaboradores próximos a la dirección socialista, aunque ninguna resolución judicial ha establecido aún responsabilidades penales firmes.

La Kitchen, un juicio que revuelve el pasado reciente

El juicio por la operación Kitchen, que investiga el presunto uso de medios policiales del Estado para sustraer documentación del extesorero del PP Luis Bárcenas durante el Gobierno de Mariano Rajoy, se desarrolla en paralelo. Aunque los hechos investigados son anteriores a la llegada de Sánchez a La Moncloa, la causa afecta a exministros y altos cargos de un periodo que el actual Gobierno ha utilizado políticamente como contraste. La celebración del juicio oral en el presente mantiene el asunto en la esfera pública durante una legislatura ya de por sí convulsa.

Begoña Gómez y el jurado popular

La causa que instruye un juzgado de Madrid contra Begoña Gómez, esposa del presidente, por presuntos delitos relacionados con su actividad profesional y académica, se encuentra en una fase en la que está pendiente la constitución de un jurado popular. El jurado popular, institución prevista en la Ley Orgánica 5/1995, es el órgano de enjuiciamiento para determinados delitos y supone que ciudadanos legos en derecho, seleccionados por sorteo, decidirán sobre los hechos probados, mientras el magistrado aplica el derecho. La celebración del juicio, una vez constituido el jurado, será el momento de mayor exposición pública del caso y coincidirá, según el calendario procesal, con el tramo final o el periodo inmediatamente posterior de la presente legislatura.

David Sánchez, el hermano ante el tribunal

David Sánchez, hermano del presidente, ha sido citado a declarar en el marco de una causa que investiga las condiciones del cargo que ocupa en la Diputación Provincial de Badajoz. La causa examina si la contratación y las funciones asignadas se ajustan a la legalidad. La citación judicial de un familiar directo del jefe del Ejecutivo añade una dimensión de exposición personal al mapa de causas que, en su conjunto, afectan tanto al círculo político como al privado del presidente.

Sin precedentes en la democracia reciente

La acumulación de doce causas activas en un único año de legislatura no encuentra un referente equivalente en la historia democrática española desde la Transición para un presidente en activo, según se desprende del material analizado. Gobiernos anteriores —tanto del PSOE como del PP— han atravesado legislaturas marcadas por la corrupción, pero los grandes casos que los sacudieron, desde el GAL hasta los ERE o la trama Gürtel, se desarrollaron de forma más espaciada en el tiempo o afectaron predominantemente a cargos intermedios y territoriales antes de alcanzar el núcleo del poder ejecutivo central.

Las posiciones en liza

El Gobierno y el PSOE han mantenido de forma sistemática que las causas judiciales responden a una estrategia de acoso político articulada desde la derecha y desde sectores de la judicatura, y han rechazado que ninguna de ellas comprometa la continuidad del Ejecutivo. La oposición, encabezada por el Partido Popular y Vox, sostiene que el volumen y la naturaleza de los procedimientos evidencian una crisis de integridad institucional que exige una respuesta política. Ninguna de estas posiciones ha sido corroborada o refutada por resolución judicial firme hasta la fecha de publicación de este análisis.

El calendario judicial se superpone al político

El horizonte procesal de los próximos doce meses coincide con un escenario político en el que la estabilidad parlamentaria del Gobierno depende de mayorías variables y de acuerdos con partidos nacionalistas e independentistas. La proximidad entre los hitos judiciales —señalamientos, vistas, veredictos— y los momentos de negociación presupuestaria o de renovación de pactos de investidura introduce una variable de imprevisibilidad que los analistas institucionales consideran inédita en su intensidad. Si alguna de las causas concluye con sentencia condenatoria firme antes del fin de la legislatura, el marco constitucional español no prevé la dimisión obligatoria del presidente, aunque la presión política podría alterar ese cálculo. Si, por el contrario, los tribunales absuelven o archivan los procedimientos, el Gobierno dispondrá de un argumento político de considerable peso de cara a unas elecciones cuya fecha aún no está fijada.

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