En la misma camioneta donde se colocaron las campanas antiguas se observaron también un par de piezas nuevas, aunque no se ha esclarecido si tenían como fin sustituir a las originales o si su destino era otro punto. Lara Bayón, director de contenidos de Ediciones Clío, sostiene que el ayuntamiento de Aculco tenía conocimiento del movimiento y respaldaba al párroco Ruperto Martínez Mercado, y que todo se realizó sin autorización del Instituto.
La parroquia forma parte del Camino Real Tierra Adentro, ruta reconocida por la Unesco como patrimonio mundial, y el propio templo cuenta con protección del INAH como patrimonio histórico. Esa condición obliga a que cualquier intervención sobre sus bienes cuente con autorización y supervisión de expertos, requisito que, según el historiador, no se cumplió.
Diarios locales reportaron que habitantes de Aculco se movilizaron para frenar la salida de las campanas, mientras el sacerdote abandonó el lugar custodiado por policías ante la tensión. Lara Bayón señala que, tras su denuncia, el INAH envió en cuestión de horas un oficio al ayuntamiento para detener los movimientos, hecho que para el historiador constituye la evidencia de que la intervención carecía de permisos.
El daño se concentró en las esquilas, las piezas que sostienen las campanas, fechadas en 1788. Fotografías compartidas muestran cómo estas estructuras fueron arrancadas de su posición original y trasladadas junto con las campanas hasta el vehículo. El historiador afirma que las campanas regresaron después a la torre del templo, pero no se colocaron en su lugar original.
"No sabemos si se querían fundir, si nada más se las quería restaurar, lo que fuera, no tenían permisos, y no sabemos si se les iba a causar un daño, si se iban a perder, pero, efectivamente se produjo un daño, pues se maltrataron sus partes, sus contrapesos de las esquilas, se les quitaron los badajos también", declaró Javier Lara Bayón, historiador y director de contenidos de Ediciones Clío.
El INAH, creado en 1939, tiene a su cargo la vigilancia y conservación del patrimonio histórico de México, incluidos los inmuebles religiosos de valor colonial; la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos sanciona las intervenciones realizadas sin su autorización sobre bienes protegidos.
Según el testimonio de Lara Bayón, el padre Martínez Mercado no ha regresado a oficiar misa por temor a la reacción de la población, aunque las celebraciones continúan con normalidad. En la parroquia confirmaron a diarios locales que las misas se realizan de forma normal, pero evitaron pronunciarse sobre el retiro de las campanas.
El caso se difunde en plena temporada de Día de Muertos, cuando las comunidades del centro del país intensifican sus actividades religiosas y culturales; en el Estado de México, en paralelo, otras dependencias federales concentran su atención en programas sociales, como el reciente sorteo de 448 Viviendas del Bienestar en Pátzcuaro realizado por la Conavi.
Lara Bayón sostiene que el daño a las esquilas permanece sin reparar y que las campanas siguen fuera de su posición original en la torre de San Jerónimo.
