"El Gobierno de la nación está teniendo un comportamiento que me atrevo a calificar de incomprensible, salvo que las razones no se puedan confesar. Y en cualquier caso, inaceptable", Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta.
La ausencia de reunión entre Vivas y Grande-Marlaska, en un momento de tensión por la situación migratoria, refuerza el distanciamiento entre el Gobierno local y el Ejecutivo central que el presidente ceutí ha expresado en las últimas semanas. Feijóo, que ha reclamado en distintos foros una política migratoria ordenada y el cierre "a cal y canto" de España a quienes incumplan la ley, respaldó en Ceuta las críticas de Vivas hacia la gestión del Ejecutivo.
La comparecencia se produjo mientras el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmaba que el Gobierno ha activado medidas preventivas y mantiene contacto con las autoridades marroquíes para intentar "disuadir" una nueva entrada masiva a Ceuta. La alerta responde a una convocatoria difundida en redes sociales que señala el próximo 23 de septiembre como fecha para un nuevo intento de entrada coordinada a la ciudad autónoma.
Uno de los focos de la controversia es el destino de los menores extranjeros no acompañados que permanecen en las calles de Ceuta tras los últimos intentos de entrada. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, aseguró que la mayoría de esos menores quiere permanecer en territorio español y que así ocurrirá.
"La mayoría de los menores quieren quedarse en España. Y se van a quedar", Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia.
La declaración de Rego llega en un contexto de presión sobre los recursos municipales y autonómicos de acogida, una cuestión que ha generado fricciones recurrentes entre las administraciones local, autonómica y central desde que Ceuta vive episodios periódicos de entradas masivas. El marco jurídico que regula la protección de estos menores, basado en la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, obliga a las autoridades a garantizar su tutela mientras se resuelve su situación administrativa, un proceso que en la práctica ha desbordado en varias ocasiones la capacidad de los centros de acogida ceutíes.
El precedente más directo es el mayo de 2021, cuando más de 8.000 personas cruzaron a nado o a pie la frontera de Ceuta en apenas dos días tras la relajación del control fronterizo por parte de Marruecos, un episodio que colapsó los dispositivos de acogida y tensó las relaciones bilaterales. La actual convocatoria para el 23 de septiembre reactiva el temor a un escenario similar.
La advertencia de Albares sobre una posible nueva entrada masiva coincide con la fecha señalada en las redes: el próximo miércoles 23 de septiembre, según la convocatoria difundida, sería el día del nuevo intento de acceso coordinado a la ciudad autónoma.


