Según cifras del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) citadas en el documento, entre esas cuatro provincias hay 350 instalaciones educativas afectadas por el terremoto. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) contabilizó 38,000 personas con necesidad de asistencia humanitaria, entre ellas 8,300 niños y adolescentes, y 656 escuelas con daños, de las cuales 35 resultaron destruidas o con afectaciones graves.
El Policy Brief, titulado "Lecciones de la pandemia para la respuesta educativa ante el terremoto del 9 de octubre de 2026 en Panamá", parte de un antecedente que el Ciedu considera determinante: los cierres escolares por la pandemia dejaron en el país 81 semanas de escolaridad irregular. La organización sostiene que esa experiencia ofrece evidencia suficiente para no repetir errores ante la nueva emergencia, y organiza sus medidas en tres plazos: las primeras semanas, el primer mes y el resto del año hasta 2027.
Cada semana fuera del aula afecta el aprendizaje
La primera lección señala que, entre 2019 y 2021, la caída en el rendimiento y la velocidad lectora se concentró exclusivamente en los estudiantes de escuelas oficiales, mientras que los planteles particulares mantuvieron sus niveles. Por ello, el Ciedu recomienda priorizar la continuidad de clases presenciales en escuelas con condiciones de seguridad evaluadas por Sinaproc, o recurrir a aulas temporales y espacios comunitarios cuando no sea posible, además de llevar un registro riguroso de los días de clase perdidos.
La segunda lección advierte que la virtualidad no resuelve la desigualdad: para 2023, el 30% de los hogares panameños no tenía acceso a internet y el 60% carecía de computadora o tableta, de acuerdo con las cifras recogidas en el estudio. Durante la pandemia, los estudiantes de escuelas oficiales recibían entre una y cinco horas semanales de interacción virtual con sus profesores, frente a las 16 a 20 horas registradas en colegios privados.
Frente a ese panorama, el documento destaca que las soluciones de baja tecnología sí funcionaron: programas de lectura diaria por WhatsApp durante 12 semanas lograron incrementos de hasta 10.3% en la velocidad lectora de estudiantes de escuelas oficiales, a un costo reducido. El Ciedu recomienda replicar guías impresas, actividades por esa vía y contenidos radiales para zonas rurales, junto con la capacitación docente en la enseñanza de mínimos esenciales.
La cuarta lección alerta sobre lo ocurrido al retomarse la presencialidad en 2023: la brecha de lectura entre el sector público y el privado se amplió, y surgieron pérdidas graves en comprensión lectora, vocabulario y conciencia fonológica en los primeros grados de primaria. El documento propone diagnosticar los aprendizajes fundamentales de primero a tercer grado al regreso a clases y establecer tutorías en grupos pequeños con apoyo de estudiantes universitarios capacitados. La quinta lección subraya la necesidad de abrir espacios breves y voluntarios para que los estudiantes expresen lo vivido durante el sismo mediante conversación, escritura, dibujo o juego, sin forzar relatos personales, canalizando los casos de mayor impacto emocional hacia servicios especializados.
El propio Ciedu enmarca su propuesta en un patrón que se repite en Panamá. El estudio "Un sexenio perdido", de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa) y Jóvenes Unidos por la Educación, calculó en 2025 que entre marzo de 2020 y mayo de 2025 el país acumuló al menos 500 días lectivos perdidos, equivalentes a 2.45 años escolares completos; de ellos, 380 correspondieron a la emergencia por la covid-19.
"Panamá necesita un protocolo nacional de continuidad educativa que defina de antemano los criterios de cierre parcial, las modalidades de baja tecnología, los acuerdos de conectividad y la evaluación del aprendizaje al regreso. Cada emergencia sin protocolo repite las pérdidas y amplía la brecha", concluye el documento del Ciedu.
Mientras se evalúa la reconstrucción de los planteles dañados en Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos, otras propuestas culturales y educativas siguen su curso en la capital, como la agenda que reúne café, percusión y teatro infantil hasta el 30 de octubre.

