Trabajadores del sector Salud protestaron el miércoles por disputas salariales en medio de una pugna sindical, mientras que el fin de semana la ciudadanía de Guadalajara volvió a salir a las calles, por segunda ocasión, en reclamo por la crisis del agua. En los meses previos se sumaron transportistas, agricultores, maestros y la llamada Generación Z, en un mapa de protesta que combina reclamos laborales, ambientales y de seguridad.
La clave, según las especialistas citadas por la corresponsalía de BBC Mundo en México, está en que cada movilización responde a una lógica distinta y no configura un clima generalizado de descontento hacia la presidenta. "Una cosa es un movimiento ciudadano que tiene mecanismos de exigencia ambiguos o inexistentes y otra un movimiento institucional con mecanismos contractuales que buscan ser cumplidos", explicó la politóloga Luz María Cruz.
Salud, agua y sindicatos
La analista Viri Ríos citó una encuesta del Instituto Mexicano del Seguro Social según la cual la satisfacción con los servicios de seguridad social supera el 81% entre los usuarios, mientras solo el 23% percibe como "malo" el sistema de salud. Para Ríos, el conflicto no erosiona a la mandataria: "Las protestas son percibidas como un problema mayormente sindical y el problema de acceso a la salud pública no se le atribuye a la presidenta porque las carencias tienen décadas".
El expresidente Andrés Manuel López Obrador centralizó el sistema de salud en una transición que derivó en demoras para citas médicas y desabastecimiento de medicamentos. Hoy no se reportan faltantes generalizados, aunque persisten dificultades de acceso y alrededor de un tercio de la población carece de cobertura. Sheinbaum ha visitado hospitales en medio de las protestas y sostiene que, más que aumentar el presupuesto, hay que mejorar los procesos: "Me canso ganso que vamos a modernizar todo el sistema de salud", prometió, citando a su antecesor.
En Guadalajara, los reclamos por el agua apuntan al gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, de Movimiento Ciudadano, y a empresas señaladas de verter agua contaminada en fuentes hídricas. La presidenta criticó la represión de esas protestas, pidió al gobernador rendir cuentas y anunció un plan de financiamiento para infraestructura y potabilización, lo que desliga su figura del conflicto local.
Un partido que nació como protesta
Morena, el partido de la mandataria, surgió bajo el liderazgo de López Obrador como una expresión de protesta contra la desigualdad y la corrupción. Ocho años después de llegar al poder, controla la mayoría de los cargos de elección popular y las ramas judicial y administrativa del Estado, al punto de que cada vez se le describe más como un "partido hegemónico", en referencia al Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México durante 70 años hasta el año 2000.
La experta en acción social Alina Peña sostiene que el malestar social no equivale a rechazo político y cita al filósofo alemán Carl Schmitt para explicar el fenómeno: "No es la política lo que está en discusión, es lo político". Según Peña, la pluralidad de posturas convive sin contradicción: "Una persona puede votar por Morena al tiempo que pensar que la situación de los desaparecidos es intolerable y protestar porque el agua le llega sucia".
El contraste con los reclamos ciudadanos tampoco perdona a la propia mandataria: algunos colectivos feministas la critican por "no hacer suficiente" o por políticas que consideran "más cosméticas que de fondo". El gobierno afirma haber reducido los feminicidios en 36%, cifra que verificaciones independientes cuestionan o sitúan por debajo de lo reportado oficialmente, un patrón que se repite con los datos de homicidios y desapariciones.
"Garantizamos el derecho a la protesta", declaró la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en los años 80 fundó y lideró distintos colectivos opositores al neoliberalismo y a la violencia estatal en México.


