Franklin Rodríguez, ejecutivo de tecnología, consultor de negocios y miembro fundador de la Asociación Panameña de Ciberseguridad (Panacyber), atribuye el repunte a una combinación de factores: el uso creciente de inteligencia artificial por parte de los atacantes, la mayor exposición digital de las organizaciones y la diversificación de los grupos criminales. No existe aún una cifra consolidada que permita dimensionar todos los ataques en el país.
"En contraposición con años anteriores, esto ha aumentado exponencialmente", señaló Franklin Rodríguez, miembro fundador de Panacyber.
Rodríguez planteó la necesidad de que instituciones y empresas compartan información confiable y transparente sobre los incidentes que enfrentan y las instituciones afectadas, una práctica hoy limitada que, a su juicio, dificulta medir con precisión la magnitud real del problema.
El correo electrónico sigue siendo el vector de ataque más utilizado: mensajes con enlaces fraudulentos buscan obtener credenciales u otra información sensible que permita a los delincuentes acceder a los sistemas de una organización. WhatsApp se ha convertido en un canal igual de relevante, con mensajes diseñados para captar datos personales o inducir a los usuarios a acciones que comprometan su seguridad.
Para Rodríguez, la respuesta no puede limitarse a la incorporación de herramientas tecnológicas. La prevención exige que las personas aprendan a identificar señales de alerta y actúen con cautela ante situaciones sospechosas, en momentos en que los teléfonos personales se conectan de forma rutinaria a redes de trabajo y los mismos dispositivos se usan en el hogar y en las organizaciones.
"Todo empieza y termina hoy día con la persona", sostuvo Franklin Rodríguez, quien propone colocar el comportamiento humano en el centro de las estrategias de seguridad, por delante de los procesos y la tecnología.
Entre las medidas que recomendó figuran las simulaciones de ataques dentro de las organizaciones, como campañas ficticias de correos fraudulentos que permiten medir cuántos trabajadores caen en la trampa e identificar dónde reforzar la capacitación.
Fraudes crecen 14% según el Ministerio Público
Las cifras del Ministerio Público respaldan la percepción de un problema en expansión: las estafas y otros fraudes aumentaron 14% entre enero y agosto de este año, al pasar de 3,987 a 4,547 noticias criminales, un incremento de 560 registros. El hallazgo más notorio dentro de ese universo es el fuerte crecimiento de los casos de modificación o manipulación de programas informáticos.
Rodríguez observó también un repunte de los ataques dirigidos al sector público durante el último año, con intentos contra la Caja de Seguro Social y otras instituciones estatales, lo que —dijo— obliga a revisar las medidas de protección vigentes y a mejorar la información disponible sobre estos incidentes. En contraste, describió al sector bancario como uno de los menos afectados, gracias a la regulación y los controles que opera bajo revisión continua. La inteligencia artificial suma presión: citó comentarios atribuidos al director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, sobre la capacidad de los nuevos modelos para multiplicar las amenazas cibernéticas.
Ante la circulación de mensajes fraudulentos, Rodríguez recomendó desconfiar de comunicaciones inesperadas, en particular las que provienen de números desconocidos o prometen premios extraordinarios a cambio de un clic, así como verificar la fuente antes de compartir información en los grupos familiares de WhatsApp.
"La precaución debe ser el primer paso: detenerse antes de abrir un enlace, entregar datos personales o reenviar un mensaje puede evitar que un intento de engaño se convierta en un incidente de seguridad", subrayó Franklin Rodríguez.

