"Este esfuerzo tiene nuestro apoyo, el de los más altos niveles del Gobierno norteamericano, y creo que es importante enfocarse en eso. Le deseamos toda la suerte", declaró Rubio ante la prensa antes del encuentro bilateral.
El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que el proceso debe incluir a todos los sectores de la sociedad venezolana y que tiene que desembocar en elecciones libres y democráticas, aunque matizó que el objetivo no se agota en celebrar comicios, sino en "establecer las instituciones necesarias para mantener esa democracia".
"Vamos a hacer todo lo posible para que este proceso logre lo que todos queremos: no simplemente elecciones libres y democráticas lo más pronto posible, porque eso sin duda es necesario, sino una democracia, una república que pueda gobernar el país y que exista de manera permanente", declaró Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
Rubio calificó el diálogo de "proceso difícil", pero se mostró confiado en que "va a seguir teniendo logros". La próxima ronda de negociaciones está prevista para el 14 de octubre, según precisó el funcionario estadounidense.
Figuera, por su parte, afirmó que el mecanismo que encabeza busca trazar "el camino y la hoja de ruta para que haya elecciones" en Venezuela. La dirigente destacó que su esfuerzo "es un proceso posible" y que cuenta con "el acompañamiento de Estados Unidos".
La opositora agradeció a Washington por haber abierto, según sus palabras, "este camino de esperanza para Venezuela" el pasado 3 de enero, fecha en que fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. Figuera también reconoció las inversiones de capital estadounidense en el sector petrolero venezolano desde entonces.
Tras el arresto de Maduro, Estados Unidos restableció las relaciones diplomáticas con Venezuela y estrechó sus vínculos con el gobierno chavista de Delcy Rodríguez, con el que alcanzó un acuerdo petrolero para controlar parte de las reservas del país. El acercamiento ha sido criticado por quienes consideran que a Washington solo le interesa el crudo y no la democratización, un reparo que se inscribe en una agenda hemisférica donde también los diputados del Parlacen declararon inviable la salida unilateral de Nicaragua.
La nueva ronda del diálogo, fijada para el 14 de octubre, será la próxima cita de un proceso que Rubio describió como difícil pero con margen para nuevos avances.
