La expedición, en la que participaron la Universidad Tsinghua, el Instituto de Geología Marina de Qingdao —dependiente del Servicio Geológico de China— y la Universidad Jiao Tong de Shanghái, completó 18 días de travesía y siete inmersiones antes de regresar a puerto. El equipo ya había realizado más de diez campañas previas en la misma zona, donde había cartografiado decenas de chimeneas hidrotermales activas a profundidades de entre 700 y 1.500 metros, con fluidos que superaban los 315 grados centígrados. CCTV describió el campo como «un nuevo campo hidrotermal de alta temperatura activo y de gran tamaño».
El yacimiento se encuentra en una cuenca de trasarco, una depresión del fondo marino que se forma detrás de un arco de islas volcánicas allí donde una placa tectónica se hunde bajo otra. Según CCTV, esta cuenca está situada en el límite entre la placa Euroasiática y la placa del mar de Filipinas, una zona que la cadena estatal describe como de «actividad tectónica intensa», dentro de la zona económica exclusiva que reclama Pekín.
El depósito de sulfuros polimetálicos identificado estaría formado por tres grandes estructuras de forma cónica, delimitadas mediante lo que el reportaje oficial denomina «investigación de detalle y muestreo in situ». La estimación preliminar de CCTV eleva sus recursos potenciales «al nivel de un yacimiento submarino de categoría mundial». El laboratorio embarcado en el Xiangyanghong 10 identificó como minerales principales la calcopirita (sulfuro de cobre y hierro), la pirita (sulfuro de hierro) y la esfalerita, el mineral del que se extrae principalmente el zinc.
El vicedecano de Tsinghua detalla las cifras
Song Shiji, vicedecano del Instituto de Ingeniería Oceánica de la Universidad Tsinghua, explicó el alcance de los resultados en declaraciones a la televisión estatal recogidas por el portal pequinés Qianlong. Las concentraciones llegan expresadas en partes por millón, una unidad que en minería equivale a gramos por tonelada de mineral.
«El contenido de oro y plata es extraordinariamente alto: 15,4 ppm equivale a que cada tonelada de mineral contiene 15,4 gramos de oro, y a la vez contiene 1.271 ppm de plata, lo que equivale a 1.271 gramos de plata por tonelada, de modo que tiene un valor de explotación altísimo», Song Shiji, vicedecano del Instituto de Ingeniería Oceánica de la Universidad Tsinghua.
Para situar esa concentración, el propio reportaje de CCTV recuerda que en la minería terrestre convencional basta con que una tonelada de mineral contenga unos pocos gramos de oro para que su explotación resulte industrialmente rentable. El equipo chino sostiene que las concentraciones medias de las muestras recogidas son «significativamente superiores» a las habituales en yacimientos terrestres, aunque no ha publicado esas cifras medias ni una estimación del volumen total del depósito.
El proceso de formación de estos yacimientos, descrito por CCTV, comienza cuando el agua de mar se filtra por las grietas del fondo oceánico y desciende hasta las proximidades del magma, que actúa como fuente de calor. El fluido resultante, ya calentado, reacciona con las rocas de la corteza profunda y extrae de ellas los metales disueltos antes de ascender de nuevo hacia el lecho marino.
Al entrar en contacto con el agua fría del fondo, los metales disueltos se combinan con el azufre y precipitan en forma de sulfuros sólidos, el material que compone el humo oscuro expulsado por las llamadas chimeneas negras. Esos depósitos se acumulan durante largos periodos geológicos hasta formar estructuras de gran tamaño como la identificada en esta campaña. Otro equipo chino había descrito previamente en el Pacífico un campo hidrotermal de naturaleza distinta, una estructura de carbonatos al norte de Papúa Nueva Guinea.
Alrededor de las chimeneas, el equipo filmó comunidades de gambas, cangrejos, moluscos y microorganismos extremófilos que subsisten gracias a la energía liberada por las reacciones químicas de los fluidos hidrotermales. Song Shiji señaló a CCTV que estos organismos «tienen una importante relevancia científica para estudiar los procesos de la vida en condiciones extremas».
El robot DCVS que localiza chimeneas solo
El componente tecnológico central de la expedición fue el muestreador visual controlable de aguas profundas, conocido por sus siglas en inglés DCVS, desarrollado por el Departamento de Automatización de la Universidad Tsinghua con financiación de la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China desde 2015. El dispositivo combina un robot operado en el fondo marino con un sistema de control interactivo en superficie, dotado de sensores físicos y químicos que le permiten identificar posibles chimeneas hidrotermales de forma autónoma.
Song Shiji resumió así su funcionamiento en declaraciones a CCTV: «Te indica en qué posición puede estar una chimenea hidrotermal, y te lo dice de forma autónoma. Tras la exploración de detalle, con nuestro equipo podemos tomar muestras directamente». El mayor obstáculo fue el relieve del fondo.
«El terreno es complejo, todo son fosas y montes submarinos, sin ninguna regularidad. Durante el muestreo hay acantilados por todas partes, y el cable no puede tener ningún contacto con el entorno, porque se puede perder el robot», Song Shiji, vicedecano del Instituto de Ingeniería Oceánica de la Universidad Tsinghua.
Según la cadena estatal, cada inmersión del robot permitió recoger más de un centenar de kilos de rocas, organismos y fluidos, operando de forma coordinada con un vehículo submarino autónomo. China ha intensificado en los últimos años sus programas de exploración oceánica profunda, un terreno donde compite con otras potencias por el acceso a recursos minerales estratégicos y donde también avanza en proyectos de vehículos submarinos de gran tamaño, en un contexto de pugna global por recursos que se extiende a episodios como la detención en Estados Unidos del colombiano Álvaro Pulido Vargas por blanqueo ligado a Maduro.
El salto hacia la minería submarina sigue sin regulación internacional cerrada: la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, creada en 1994 al amparo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, lleva años negociando el código que regiría la explotación comercial de los fondos marinos sin alcanzar un acuerdo definitivo. El yacimiento anunciado por CCTV se sitúa, según la cadena, dentro de la zona económica exclusiva que reclama China, fuera de ese ámbito internacional.