La denominación «Presupuestos de guerra» responde al carácter de contingencia con que la ciudad autónoma plantea las cuentas de 2027, orientadas a blindar las estructuras sanitarias, de seguridad y de servicios sociales ante episodios como el vivido en julio. Ese episodio puso a prueba la capacidad de respuesta de los servicios públicos ceutíes y reavivó el debate sobre la gestión fronteriza en los dos territorios españoles del norte de África.
Entre las partidas figura la destinada a la recuperación de los barrios que sufrieron de forma más directa el impacto de la crisis, tanto en infraestructuras como en percepción de seguridad ciudadana. La ciudad, con una economía tradicionalmente dependiente del comercio transfronterizo y de la aportación de fondos estatales, pretende además reforzar el desarrollo económico como vía para fijar población y actividad productiva.
Ceuta, junto con Melilla, mantiene un régimen fiscal y presupuestario singular dentro del ordenamiento español, con un Estatuto de Autonomía propio de 1995 que le confiere competencias limitadas respecto a las comunidades autónomas de régimen común. Esa singularidad condiciona la capacidad de maniobra de sus presupuestos, que dependen en buena medida de las transferencias del Estado y de los fondos europeos vinculados a su condición de frontera exterior de la Unión.
La relación de Ceuta y Melilla con Marruecos ha vivido episodios de tensión recurrentes desde hace décadas. En mayo de 2021, miles de personas cruzaron la frontera de Ceuta en apenas 48 horas, en una crisis que derivó en una revisión de las relaciones diplomáticas entre Madrid y Rabat y en un refuerzo posterior de los dispositivos de vigilancia fronteriza, sin que ello evitara nuevos episodios de presión migratoria en los años siguientes.
El futuro de ambas ciudades autónomas ha estado presente también en la agenda política nacional, en paralelo a otras discusiones territoriales sobre el reparto de fondos públicos, como las ayudas anunciadas por Sánchez para Urda. La condición de frontera exterior de la Unión convierte a Ceuta en receptora de dispositivos y fondos específicos que, sin embargo, no han blindado a la ciudad frente a la presión migratoria periódica.
Las cuentas de 2027 nacen como respuesta a las carencias detectadas durante la gestión de la crisis de julio, con el objetivo de dotar a la ciudad de margen financiero suficiente para afrontar tanto la reconstrucción material como la atención a los colectivos más afectados. La cifra total asciende a 448,48 millones de euros, el eje sobre el que la ciudad autónoma articula su respuesta presupuestaria al episodio de julio.
