El cruce de esos registros audiovisuales, recopilados en comercios, vías y entidades cercanas al lugar del ataque, fue la pieza clave para identificar el trayecto de la motocicleta utilizada por los agresores y dar con el paradero del capturado. Las autoridades judiciales activaron el dispositivo de recolección de evidencia de forma inmediata tras el crimen.
El capturado permanece como indiciado dentro de la investigación, a la espera de que la Fiscalía defina si lo presenta ante un juez de control de garantías para una audiencia de imputación, conforme al procedimiento de la Ley 906 de 2004. En esa diligencia, el ente acusador tendría que precisar los cargos y sustentar la eventual solicitud de una medida de aseguramiento, decisión que recae sobre el riesgo de fuga u obstrucción y no sobre la culpabilidad del procesado.
La hipótesis que maneja la Fiscalía es que el crimen no fue obra de una sola persona, sino de una estructura con roles diferenciados: quien condujo la moto, quien disparó y posibles colaboradores en la planeación o el seguimiento previo a la víctima. Bajo esa lógica, la captura de alias Waoo representa un primer eslabón de una cadena que las autoridades buscan completar.
El principal objetivo de la investigación sigue siendo identificar y capturar a la persona señalada de haber efectuado los disparos que acabaron con la vida del jefe de ventas de la embotelladora. Mientras ese punto no se resuelva, el caso permanece abierto y bajo reserva en los aspectos que podrían comprometer la ubicación de los demás presuntos implicados.
Casos como el de la joven Isabella Prado, asesinada a balazos en Florida, Valle, o el de un dragoneante del Inpec atacado a tiros en Girón, Santander, ilustran la carga que enfrentan los organismos de investigación penal en varias regiones del país, aunque sean hechos de naturaleza distinta.
El uso de videovigilancia como eje probatorio no es nuevo en la ciudad: el sistema de cámaras de Medellín, administrado por la Alcaldía y articulado con la Policía Nacional, ha sido determinante en capturas de sicariato en la última década, sobre todo en casos con motocicletas de por medio, el método más recurrente en los homicidios por encargo en el Valle de Aburrá.
Los elementos conocidos hasta el momento corresponden al trabajo de videovigilancia que condujo a la ubicación y posterior captura de alias Waoo, mientras la búsqueda del autor material de los disparos sigue en curso.

