La medida llega mientras avanza una demanda civil radicada en septiembre, según la cual una estudiante fue presionada para consumir ketamina y luego agredida sexualmente y violada por siete integrantes de la fraternidad masculina Chi Phi, una de las asociaciones estudiantiles privadas de letras griegas más tradicionales en la vida social universitaria estadounidense.
Tras la denuncia original, presentada en 2024, Cornell cerró la casa de Chi Phi y suspendió de forma temporal a los estudiantes señalados; dos de ellos fueron expulsados después. Para varios sectores de la comunidad universitaria, esas sanciones resultaron insuficientes frente a la gravedad del caso, lo que llevó a la institución a encargar una revisión independiente sobre cómo se gestionó el episodio desde el principio.
Kotlikoff fue explícito sobre el alcance inmediato de la decisión y sobre las consecuencias para quien la desconozca. "Todas las fiestas y eventos sociales en las casas del Consejo Interfraternidades (IFC) en Cornell quedarán suspendidos durante el resto del año académico 2026-2027", indicó el rector en un comunicado dirigido a la comunidad universitaria, en el que anunció "tolerancia cero" ante cualquier incumplimiento.
"Cualquier fraternidad estudiantil que organice una fiesta o evento social en su casa recibirá una suspensión inmediata", señaló Michael Kotlikoff, rector de la Universidad de Cornell.
El rector insistió en que la universidad no puede esperar a que concluya la revisión independiente antes de actuar, dado el nivel de preocupación por el manejo del caso original. La decisión busca dar tiempo para evaluar si estas organizaciones pueden continuar de forma segura y, en caso afirmativo, bajo qué condiciones.
El episodio también reabrió preguntas sobre el papel de los fiscales del estado de Nueva York, que en su momento no presentaron cargos penales contra los presuntos agresores. Esa decisión fue uno de los puntos más criticados por quienes consideraron que la respuesta institucional, tanto universitaria como judicial, fue demasiado leve frente a una acusación de violación grupal. Desde entonces, las autoridades reabrieron la investigación y evalúan posibles acciones judiciales, sin que se hayan anunciado nuevas medidas contra los señalados.
Las fraternidades de letras griegas son una institución centenaria en los campus estadounidenses, con un amplio margen de autorregulación que las denuncias de violencia sexual han puesto repetidamente en entredicho. El caso de Cornell se inscribe en esa tensión entre la autonomía de estos clubes privados y la responsabilidad de las universidades sobre lo que ocurre en sus casas.
La suspensión entró en vigor de inmediato y, según el comunicado de Kotlikoff, se extenderá mientras la universidad adelanta la revisión exhaustiva de la vida en las fraternidades para determinar si pueden continuar funcionando y bajo qué condiciones.
