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El luto de Huelva congela la campaña andaluza en su tramo más decisivo: Sánchez y Montero aplazan al domingo el mitin de La Línea mientras el CENTRA sitúa a Moreno al filo de la mayoría absoluta con un PP al 42,4% y un PSOE hundido en el 20,1%, su mínimo histórico en Andalucía

La muerte de los dos guardias civiles del SERMAR ha paralizado la maquinaria electoral de todos los partidos a ocho días de las urnas, privando a Montero de las dos jornadas de fin de semana que necesitaba para consolidar la remontada detectada por sus encuestas internas tras el debate de Canal Sur. El acto conjunto de Sánchez y Montero en el Palacio de Congresos de La Línea de la Concepción, que debía ser la gran escenificación de unidad del PSOE en torno a Gibraltar y los servicios públicos, se ha trasladado al domingo en un formato reducido que evitará cualquier tono triunfalista. Vox, que el CENTRA sitúa en un 14,4% con 17–19 escaños, emerge como la tercera fuerza en ascenso.

Por Redacción de El Hemiciclo· Sevilla / La Línea de la Concepción· · Actualizado:
22 min de lectura
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El cartel de campaña que los operarios del PSOE colgaron el jueves en la fachada del Palacio de Congresos de La Línea de la Concepción —un edificio de cristal y acero con vistas al Peñón de Gibraltar que el gobierno socialista de Juan Franco inauguró en 2019 como símbolo del futuro transfronterizo de la comarca— muestra una fotografía de Pedro Sánchez y María Jesús Montero sonriendo lado a lado sobre un fondo azul con el eslogan «Por una Andalucía que mire hacia adelante» y la fecha del 9 de mayo destacada en letras blancas. Esta mañana de sábado, un empleado municipal con una escalera de mano y un gesto entre la resignación y el respeto ha subido hasta la altura del cartel para taparlo con un lienzo negro, el mismo color que cubre los balcones de Punta Umbría y Don Benito y la puerta de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva donde miles de personas hacen cola desde las diez de la mañana para despedir a Germán y Jerónimo.

La última encuesta del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), el instituto demoscópico de la Junta de Andalucía que funciona como el CIS autonómico, publicada el pasado lunes 5 de mayo tras 8.000 entrevistas realizadas entre el 27 de marzo y el 16 de abril, dibuja un escenario en el que la mayoría absoluta de Juanma Moreno pende de un hilo estadístico que los estrategas de ambos partidos miran con la misma mezcla de esperanza y vértigo que un equilibrista contempla el cable a 50 metros de altura. El PP obtendría entre el 42,1% y el 42,7% de los votos (punto medio: 42,4%), lo que se traduciría en una horquilla de 53 a 56 escaños en un parlamento de 109 donde la mayoría absoluta se sitúa en 55. La franja es tan estrecha que la diferencia entre gobernar con comodidad y necesitar un socio parlamentario puede depender de cuántas personas voten en Jaén, de cuántos agricultores del valle del Guadalquivir se queden en el olivar en lugar de ir a la urna, o de si llueve o no llueve el domingo 17 en la sierra de Huelva, donde el voto del PP rural tiene márgenes de ajuste mínimos.

El PSOE de María Jesús Montero atraviesa la campaña más difícil de su historia en Andalucía con una estimación del 20,1% que constituye el peor registro jamás obtenido por los socialistas en la comunidad autónoma donde gobernaron sin interrupción durante 36 años. La cifra es demoledora no solo por su magnitud sino por su tendencia: el PSOE obtuvo el 24,9% en las elecciones de 2022 (que ya fueron un desastre histórico), lo que significa que en cuatro años ha perdido 4,8 puntos y aproximadamente 200.000 votos.

El ascenso de Vox hasta el 14,4% y una horquilla de 17 a 19 escaños (frente a los 14 que obtuvo en 2022) es la otra gran historia que emerge del sondeo del CENTRA y que la mayoría de las crónicas electorales han relegado a un segundo plano por la preeminencia del duelo entre Moreno y Montero. Manuel Gavira, el candidato de Vox en Andalucía, ha construido una campaña que combina la denuncia de la inmigración irregular con la defensa del mundo rural y la agricultura, dos ejes que conectan con un electorado que se siente abandonado por la modernización urbana que tanto el PP como el PSOE priorizan en sus programas. Si Vox consolida los 17-19 escaños que le asigna el CENTRA, se convertirá en un actor imprescindible del tablero parlamentario andaluz: no alcanzaría para dar una mayoría alternativa con el PSOE (que la rechazaría en cualquier caso), pero sí para condicionar la gobernabilidad de un Moreno que no alcance la absoluta obligándole a negociar cada iniciativa legislativa con una formación que exigirá contrapartidas en materias como inmigración, educación concertada, caza, toros y política lingüística.

El aplazamiento del mitin de La Línea del sábado al domingo representa un revés táctico significativo para el PSOE que va más allá de la pérdida de un día de campaña. El acto estaba concebido como el gran evento unitario del socialismo andaluz en el tramo final de la carrera: Sánchez y Montero juntos en un escenario con vistas al Peñón, reivindicando el Tratado de Gibraltar como un logro del Gobierno socialista y contrastando su apuesta por los servicios públicos con lo que el PSOE denomina el modelo de privatización de Moreno en sanidad y educación. El traslado al domingo obliga a reformatear el acto en un tono más contenido —sin banderas, sin música, sin el dispositivo de 2.000 sillas que ya estaban siendo instaladas en el patio del Palacio de Congresos— que diluirá inevitablemente el impacto mediático de la intervención de Sánchez. Las fuentes del PSOE consultadas reconocen que el acto del domingo será más un gesto de respeto que un acto de movilización y que Sánchez dedicará los primeros minutos de su intervención a los guardias civiles fallecidos antes de entrar en el discurso político.

La pregunta que todos los estrategas se hacen esta mañana mientras guardan un silencio forzoso en sus sedes de campaña es cómo afectará el luto de Huelva a la participación electoral del 17-M. Los precedentes españoles de tragedias que han coincidido con campañas electorales son escasos pero instructivos. El más relevante es, inevitablemente, el 11-M de 2004, cuando los atentados de Madrid a tres días de las elecciones generales provocaron una participación récord del 77,2% y un vuelco electoral que nadie había anticipado. La tragedia de Huelva no tiene la magnitud ni la naturaleza política del 11-M, pero introduce un factor emocional que puede alterar el estado de ánimo del electorado en direcciones que los modelos demoscópicos no son capaces de predecir. Los estrategas del PP creen que el luto favorece al partido en el gobierno autonómico porque refuerza la narrativa de estabilidad y gestión que Moreno ha convertido en el eje de su campaña, mientras que los del PSOE temen que el paréntesis de la campaña interrumpa la dinámica de remontada que Montero había iniciado tras el debate de Canal Sur.

El segundo debate electoral, previsto para el lunes 11 de mayo a las 21:45 en los estudios de RTVA en Sevilla, se perfila como la última gran oportunidad de Montero para recortar la distancia con Moreno antes del 17-M. El primer debate, celebrado el martes 6 en Canal Sur, dejó un empate técnico según las encuestas flash publicadas por los propios medios, con Moreno dominando los bloques de economía y seguridad y Montero ganando en sanidad y servicios sociales, pero las encuestas internas del PSOE detectaron una subida de entre 1,5 y 2 puntos en la intención de voto tras el debate, lo que sugiere que Montero conectó con un segmento de votantes indecisos que el partido espera consolidar en el segundo debate. El formato del debate de RTVA es más rígido que el de Canal Sur —cinco candidatos, tres bloques de 30 minutos, turnos de dos minutos con réplica de un minuto— lo que favorece a los candidatos con mayor capacidad de síntesis y perjudica a los que dependen de la improvisación. Moreno, que domina los formatos televisivos con una naturalidad que sus rivales envidian abiertamente, afrontará el debate con la misma estrategia de perfil bajo que ha empleado en toda la campaña: no atacar, no confrontar, no arriesgar, proyectar imagen de presidente por encima de las batallas partidistas.

Gibraltar emerge como el telón de fondo simbólico de un acto que el PSOE ha diseñado para recordar a los votantes del Campo de Gibraltar —una comarca de 270.000 habitantes con una de las tasas de desempleo más altas de Andalucía— que fue el Gobierno socialista quien negoció el Tratado de Gibraltar firmado en noviembre de 2024 que establece un régimen de fluidez en la frontera, la creación de una zona de prosperidad compartida y la extensión de la normativa Schengen al Peñón. La Línea de la Concepción, que comparte con Gibraltar la particularidad geopolítica de ser el único punto de la frontera exterior de la UE en la península ibérica, ha vivido durante décadas una relación paradójica con el Peñón: dependiente económicamente de los empleos que genera la colonia (unos 12.000 linenses cruzan la verja cada día para trabajar al otro lado) y resentida políticamente por una situación colonial que perpetúa desigualdades evidentes. El Tratado, que aún no ha entrado en vigor porque el Parlamento Europeo no lo ha ratificado, es la carta más fuerte que Montero tiene en su baraja para esta comarca y la razón por la que el PSOE eligió La Línea como escenario del acto con Sánchez.

La mañana de este sábado electoral sin campaña tiene un sabor extraño en las sedes de los partidos andaluces, donde los teléfonos que deberían estar coordinando actos, mítines, pegadas de carteles y caravanas de autobuses guardan un silencio que los veteranos de la política andaluza no recuerdan haber experimentado nunca a ocho días de unas elecciones. En la sede del PP en la calle San Fernando de Sevilla, donde el equipo de campaña de Moreno ocupa una planta entera con pantallas de datos demoscópicos en tiempo real y un mapa de Andalucía dividido en 4.800 secciones censales codificadas por colores, los estrategas aprovechan el paréntesis para reanalizar los datos del CENTRA y ajustar la asignación de recursos para la última semana de campaña. La preocupación principal del PP no es perder la absoluta —las encuestas internas, que son algo más optimistas que el CENTRA, sitúan a Moreno entre 55 y 58 escaños— sino el riesgo de que una participación baja beneficie a Vox en las provincias del interior donde el voto rural es más volátil y más sensible a la desmotivación. En la sede del PSOE en la calle Felipe II, el ambiente es de contención: Montero ha pedido a su equipo que utilice las horas de suspensión para preparar los argumentarios del debate del lunes y para gestionar discretamente la crisis interna del partido que la ejecutiva del jueves ha dejado sin resolver.

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