Matinero empezó a trabajar en 1971, con 16 años, en un estudio de arquitectura de Zaragoza. En diciembre de 2008 fue despedido por causas económicas tras 37 años cotizados, «la mayoría por la cota máxima», según relató. Tras un año buscando empleo sin éxito, se trasladó a su pueblo y encadenó trabajos como peón, albañil, pintor o encargado de mantenimiento de piscinas municipales, con contratos que él mismo califica de «cercanos a la miseria».
En marzo de 2016, agotada la prestación por desempleo, se vio obligado a solicitar la jubilación anticipada a los 62 años y medio. Pese a sus 43 años cotizados, se le aplicó un coeficiente reductor del 15% con carácter vitalicio.
«La administración me obligaba a jubilarme o a vivir de los ahorros. Ahorros que, durante estos periodos de contratos y paro, con pocos ingresos, habían desaparecido. Lo único que tenía como opción era, o morirme de hambre o la jubilación anticipada», explicó Antonio Matinero, presidente de ASJUBI40.
El caso de Matinero no es aislado dentro de la plataforma. Nico Moya, con 57 años cotizados, sufre una penalización del 32%: «Antes de los 14 ya estaba trabajando, no tuve niñez. Es un robo, un atraco». Laura Allue, jubilada con 44 años cotizados, ve reducida su pensión un 26%: «Empecé a trabajar a los 15 años mientras estudiaba. Es terrible e injusto». Agustín Selfa, con 47 años cotizados, denuncia una penalización del 24% y la no contabilización de una década como autónomo.
Santiago Menchero, también con 47 años cotizados, resume el agravio con una comparación: su pensión equivale a la de alguien que trabajó 21 años menos, un 76% del importe que le correspondería sin penalización. «Es una cadena perpetua vitalicia», sentenció. La paradoja que señalan estos pensionistas es que el sistema de coeficientes reductores no distingue entre quien se jubila anticipadamente con los años mínimos exigidos y quien lo hace tras más de cuatro décadas de cotización.
Matinero lo explica con un ejemplo: «Un trabajador que empezara a trabajar a los 28 años y haya tenido la suerte de trabajar hasta los 65, con solamente 36 años cotizados, le habrá quedado el 100%. Pienso que no es justo que tenga esa penalización». Sobre su propio caso, añadió: «Tengo con creces cotizados más de los años necesarios para cobrar el 100%. Con los años de sobra me he autofinanciado suficiente para que no tenga penalización».
El Pacto de Toledo y la etapa de Escrivá
La reivindicación de ASJUBI40 pasa por que el Pacto de Toledo —el órgano parlamentario que desde 1995 fija las líneas de consenso sobre el sistema de pensiones— adopte una medida de obligado cumplimiento que exima de penalización a quienes superen ampliamente los años de cotización exigidos para el 100% de la base reguladora. Matinero critica que el Partido Popular propone mantener el asunto en manos de ese órgano sin plazo vinculante: «Lo que propone es que sigamos estando pendientes de lo que decida el Pacto de Toledo, o sea que tres, cuatro años más sin que llegue una conclusión y sin que sea una solución de obligado cumplimiento, sino que será una recomendación, como pasó ya en la anterior, en la época del ministro Escrivá», en referencia a José Luis Escrivá Belmonte, titular de la cartera de Seguridad Social hasta su salida del Gobierno.
Las recomendaciones del Pacto de Toledo carecen de carácter vinculante para el Gobierno de turno: fijan orientaciones de consenso, pero su traslado a norma depende de la voluntad del Ejecutivo y de la mayoría parlamentaria. Desde las reformas del sistema impulsadas durante la etapa de Escrivá, distintas asociaciones de jubilados han reclamado revisar el régimen de penalizaciones para quienes rebasan con creces los periodos mínimos, sin que la demanda se haya traducido en una modificación normativa de obligado cumplimiento.
La plataforma ha difundido su posición en un vídeo publicado en su propio canal de YouTube, en el que Matinero se dirige a sus seguidores ante la proximidad de los comicios: «En las elecciones convocadas para el próximo día 29 de noviembre sois bastante los que nos decís que ASJUBI40 dé una indicación de a quién se debe votar». La respuesta, sin embargo, elude la consigna directa: «Esto no lo hace ASJUBI40, no va a decir a quién tenéis que votar, lo que sí informamos de qué comportamiento ha tenido cada uno de los partidos. Entonces, ya cada uno tiene que saber sacar la conclusión de qué resultado es el que nos interesaría que saliera».
Matinero sí expone su lectura del mapa político tras las elecciones del 29 de noviembre: «Son varios los partidos que nos apoyan y nos han apoyado siempre, otros pues sabéis que se abstienen, votan en contra… Es casi seguro que por las declaraciones que han hecho que, si sale lo pronosticado, vamos a tener muy pocas posibilidades de que lo nuestro siga adelante, porque la idea que tiene la derecha y la extrema derecha sobre todo es la privatización de la seguridad social, con lo cual lo nuestro queda eliminado».
El sistema contributivo español descansa sobre las cotizaciones de los afiliados en activo, un volumen que se sostiene en sectores como el turístico, que encadena cinco meses con más de tres millones de cotizantes. Esa fortaleza del empleo contrasta con la trayectoria de quienes, como los afectados de ASJUBI40, acumularon décadas de cotización en condiciones precarias antes de verse abocados a una jubilación anticipada penalizada.
Los coeficientes reductores se aplican por cada trimestre de adelanto respecto a la edad ordinaria de jubilación y se calculan sobre la cuantía de la pensión, no sobre los años cotizados, de modo que su impacto es permanente una vez reconocida la prestación. Es ese cálculo, y no la duración de la vida laboral, lo que ASJUBI40 reclama modificar para quienes rebasan los 40 años de cotización.
Con los comicios del 29 de noviembre como horizonte inmediato, ASJUBI40 condiciona el futuro de su reivindicación al resultado electoral. Matinero cerró su intervención con la misma advertencia: «Para el 29N, si sale lo pronosticado, hay muy pocas posibilidades de que esto mejore».
