Es la primera vez que la afiliación turística supera los tres millones de trabajadores durante cinco meses consecutivos, el tramo de mayo a septiembre que concentra la temporada alta en España. Hasta ahora, el pico estival solía rondar esa frontera solo en agosto, el mes de mayor intensidad; que la cifra se mantenga durante cinco meses apunta a una temporada más larga, con un arranque más temprano y un cierre más tardío.
El crecimiento del empleo va de la mano del aumento de visitantes extranjeros. El sector prevé cerrar el año con más de 100 millones de viajeros, cifra que convertiría a 2026 en el ejercicio con más entradas de la serie histórica, por encima de los máximos alcanzados en los últimos veranos. Esa previsión, recogida por Turespaña, impulsa las cifras de contratación a la Seguridad Social.
La estadística del organismo dependiente del Ministerio de Industria y Turismo se elabora a partir de los registros de afiliación y desglosa el empleo por ramas: hoteles y alojamiento, servicios de comida y bebidas, agencias de viajes y turoperadores forman el núcleo de la medición. El informe se difunde con periodicidad mensual, lo que permite comparaciones homogéneas de un año a otro.
El peso del turismo en la economía española ha sido históricamente determinante: el sector ha representado en torno al 12% del PIB nacional según el Instituto Nacional de Estadística, y constituye una de las principales fuentes de empleo y divisas, con especial concentración en Baleares, Canarias, Cataluña y Andalucía. La recuperación pospandemia fue lenta: tras el desplome de 2020, el empleo del sector tardó más de dos años en volver a los niveles previos.
El alargamiento de la temporada responde a un objetivo perseguido por sucesivas estrategias turísticas españolas, la desestacionalización, que busca sostener el empleo fuera de julio y agosto. Los datos de afiliación entre mayo y septiembre ofrecen un indicio de avance, aunque la estadística de Turespaña no permite cuantificar en qué medida obedece a políticas públicas o a la dinámica propia de la demanda.
El buen dato de contratación se produce mientras otros sectores afrontan un ritmo de creación de empleo más moderado, lo que refuerza el papel del turismo como motor de la afiliación en el tramo final del verano. En paralelo, los mercados reflejan la sensibilidad a factores externos que inciden en el coste de los desplazamientos, con el Ibex 35 cayendo un 0,80% al arrancar la semana y el petróleo cerca de los 110 dólares.

