El VRS es uno de los patógenos que con mayor frecuencia provoca bronquiolitis y neumonía en lactantes y constituye, según ha explicado el Minsa, una de las causas más comunes de ingreso hospitalario pediátrico en el país durante los primeros meses de vida. La gravedad del cuadro puede variar de forma considerable según la edad del menor, su estado nutricional y la existencia de patologías previas.
Los anticuerpos monoclonales actúan de forma distinta a una vacuna convencional: no estimulan al organismo del bebé para que genere sus propias defensas, sino que aportan directamente anticuerpos ya formados, capaces de neutralizar el virus durante un período determinado tras la administración. Su aplicación se dirige, en general, a los casos en que la inmunización materna no pudo administrarse o resulta insuficiente.
Una estrategia que arrancó en 2025 con las gestantes
La estrategia de vacunación materna contra el VRS se implementó en Panamá a partir de 2025 y se aplica a las embarazadas entre las semanas 30 y 36 de gestación, de acuerdo con el esquema definido por el Minsa. El objetivo es que la madre transfiera anticuerpos protectores al feto en las últimas semanas de embarazo, de manera que el recién nacido cuente con protección inmunológica desde el nacimiento y durante los primeros meses, la etapa de mayor vulnerabilidad frente a este virus.
El Minsa subrayó que la vacunación materna continuará siendo la primera estrategia de protección del recién nacido frente al VRS, y que los anticuerpos monoclonales se conciben como una herramienta complementaria, no como un sustituto de la inmunización prenatal. La precisión resulta relevante para evitar que la población interprete la nueva medida como un cambio en el protocolo vigente desde 2025, dirigido a las gestantes entre las semanas 30 y 36.
El Hospital Santo Tomás es el principal centro de referencia materno-infantil de la red pública en la capital y atiende partos y neonatos de alto riesgo. Que la aplicación se haya realizado allí resulta significativo desde el punto de vista de la política pública sanitaria: se trata de uno de los centros con mayor volumen de nacimientos del país y, por tanto, un punto estratégico para evaluar la viabilidad de ampliar este tipo de inmunización a otros hospitales.
La introducción de anticuerpos monoclonales contra el VRS no es exclusiva de Panamá. Países de la región y de otras latitudes han incorporado en los últimos años este tipo de inmunización pasiva dentro de sus esquemas de protección infantil, en paralelo al desarrollo de vacunas maternas, como parte de una estrategia impulsada por organismos internacionales de salud para reducir la carga de enfermedad respiratoria grave en la primera infancia.
El precedente inmediato es la propia campaña de vacunación materna iniciada en 2025, que ya supuso para el sistema de salud panameño la incorporación de un esquema nuevo dirigido a las embarazadas. La inmunización pasiva mediante monoclonales representa el siguiente escalón de esa política, ahora orientado directamente al neonato en los casos en que la protección transferida por la madre no basta o no llegó a aplicarse.
El Minsa no ha detallado si la aplicación de estos anticuerpos se mantendrá como una medida puntual en el Santo Tomás o si se prevé extenderla de forma sistemática a otros centros hospitalarios públicos, ni bajo qué criterios clínicos se seleccionaría a los recién nacidos candidatos. Tampoco se ha precisado el costo de la inmunización ni la fuente de financiamiento dentro del presupuesto sanitario.
La incorporación de nuevas tecnologías médicas en el sistema de salud suele requerir procesos de evaluación de las autoridades sanitarias sobre su costo-efectividad y su sostenibilidad, en un contexto en que el gasto en salud pública compite con otras prioridades del Presupuesto General del Estado. La eventual ampliación de este tratamiento a mayor escala dependerá, previsiblemente, de los resultados obtenidos en esta primera fase.
De cara a los próximos meses resultará determinante conocer si el Minsa amplía el número de hospitales públicos con capacidad para aplicar anticuerpos monoclonales contra el VRS, así como los datos de cobertura de la vacunación materna implementada desde 2025, que permitirían evaluar el impacto conjunto de ambas estrategias en la reducción de hospitalizaciones pediátricas durante la próxima temporada de mayor circulación del virus.