El 15,5% del electorado andaluz que aún no ha decidido su voto tiene en su mano determinar si el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, renueva la mayoría absoluta que obtuvo en 2022 o si el Partido Popular se ve obligado a negociar con Vox para gobernar. El promedio de encuestas disponibles sitúa al PP entre 55 y 56 escaños, exactamente en el filo de la mayoría absoluta en un Parlamento de 109 diputados, mientras el Partido Socialista afronta lo que los sondeos apuntan como su peor resultado histórico en la comunidad que gobernó durante 36 años consecutivos.
El umbral de la mayoría absoluta
En el Parlamento de Andalucía, la mayoría absoluta se fija en 55 escaños. Con el PP oscilando entre ese número y uno más según el promedio de encuestas manejado, cualquier variación de décimas en la participación o en la transferencia de votos indecisos puede desplazar el resultado final a uno u otro lado del umbral. Ese margen convierte a los 15,5 puntos porcentuales de indecisos en el factor estadísticamente más determinante de la contienda, por encima incluso de la distancia que separa a los partidos con intención de voto consolidada.
Vox como árbitro posible
Si el PP no alcanza los 55 escaños por sí solo, Vox se perfila como el actor con capacidad de arbitrar la formación del próximo Ejecutivo autonómico. El partido que lidera Santiago Abascal en el ámbito nacional sube hasta el 14,8% en el promedio de sondeos, una cifra que, traducida en escaños según el sistema proporcional con corrección d'Hondt aplicado en las circunscripciones andaluzas, le otorgaría un bloque suficiente para ser decisivo en una investidura. La experiencia del actual mandato —en el que PP y Vox pactaron un acuerdo de gobernabilidad tras las elecciones de junio de 2022— establece un precedente directo para ese escenario.
El hundimiento socialista
El otro dato que define el mapa electoral es la situación del PSOE. El partido que gobernó Andalucía sin interrupción desde la restauración de la autonomía en 1982 hasta 2018 se encamina, según las encuestas, hacia un resultado sin parangón en su historia regional. La pérdida de la Junta en 2018 rompió una hegemonía de casi cuatro décadas; los sondeos actuales sugieren que el suelo electoral socialista en Andalucía aún no ha encontrado fondo. El retroceso acumulado plantea una discusión interna sobre liderazgo, modelo de partido y capacidad de oposición que trasciende el resultado concreto de una sola cita electoral.
Por qué importa más allá de Andalucía
Andalucía es la comunidad autónoma más poblada de España, con más de ocho millones de electores censados, y sus resultados han funcionado históricamente como termómetro del estado de los principales partidos nacionales. Una mayoría absoluta del PP reforzaría la posición de Alberto Núñez Feijóo en la política nacional al consolidar el control popular sobre el gobierno autonómico más grande del país. Un resultado que obligue al PP a depender de Vox, en cambio, reabriría el debate sobre la estrategia de la dirección nacional respecto a su relación con la ultraderecha, un debate que ya marcó las negociaciones tras las elecciones generales de julio de 2023.
La mecánica del voto indeciso
En términos de comportamiento electoral, el voto indeciso no se distribuye de forma homogénea entre todas las opciones. Los estudios demoscópicos en sistemas parlamentarios europeos muestran que los indecisos tienden a concentrarse en torno a los partidos grandes o a la abstención, lo que en este caso beneficiaría estadísticamente al PP o al PSOE antes que a formaciones medianas o pequeñas. Sin embargo, en un escenario donde el PP ya parte de una posición de fuerza, la dirección en que se resuelva ese 15,5% determinará no solo cuántos escaños obtiene el partido gobernante, sino si otros actores —Vox, pero también las fuerzas de izquierda— superan o no las barreras que el sistema d'Hondt impone a las listas con menor respaldo en las provincias menos pobladas.
Qué dicen las partes
El material disponible no recoge declaraciones textuales de los partidos sobre estos datos.
El horizonte después del escrutinio
El resultado final dependerá de variables que los promedios de encuestas no pueden capturar con precisión: la movilización diferencial de cada electorado el día de la votación, el efecto del voto útil en los tramos finales de campaña y la resolución de ese bloque de indecisos que, con el 15,5% registrado, representa una masa crítica inusualmente alta para unas elecciones autonómicas en las que el PP parte como favorito claro. Si los sondeos se confirman en su horquilla más baja para el PP, Andalucía entrará en una fase de negociación postelectoral cuyo desenlace condicionará la geometría política de la comunidad durante los próximos cuatro años.


