El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) otorga al Partido Popular un 43,6% de intención de voto en las próximas elecciones autonómicas de Andalucía, lo que el barómetro preelectoral del organismo —dependiente del Ministerio de la Presidencia— traduce en una horquilla de entre 51 y 59 escaños en el Parlamento andaluz. La mayoría absoluta en la cámara se fija en 55 representantes. El sondeo, publicado por el CIS, sitúa al presidente de la Junta, Juanma Moreno, como el único candidato con valoración aprobada: un 43,8% de los encuestados le señala como candidato preferido. El PSOE de María Jesús Montero obtendría un 25,8%, y Vox aceleraría la caída de votos iniciada en los comicios autonómicos de 2022.
La horquilla que decide el escenario de gobernabilidad
La diferencia entre el límite inferior y el superior de la proyección no es técnica sino política: con 51 escaños, el PP necesitaría apoyo parlamentario externo para gobernar; con 59, dispondría de mayoría absoluta holgada. El CIS obtiene esa horquilla mediante simulaciones de reparto proporcional aplicando el método D'Hondt a las ocho circunscripciones provinciales andaluzas, cada una con distinto número de representantes. La sensibilidad del sistema electoral autonómico a variaciones de pocas décimas en el voto real explica por qué un margen de ocho escaños separa ambos extremos. Andalucía cuenta con más de seis millones y medio de electores, la mayor circunscripción del país en términos absolutos, lo que amplifica el peso de la distribución territorial en el cómputo final.
El barómetro preelectoral es el instrumento que el CIS viene elaborando desde la Transición para todos los comicios generales y autonómicos. Su cuestionario se aplica sobre una muestra representativa de la población con derecho a voto en la comunidad. La metodología no permite proyecciones cerradas, sino intervalos de confianza que reflejan la incertidumbre residual antes de la campaña, el factor de participación y el voto no consolidado.
El PSOE ante su peor registro histórico en Andalucía
Un 25,8% de voto estimado situaría al PSOE ante el peor resultado de su historia en las elecciones autonómicas andaluzas. Los socialistas gobernaron la Junta de forma ininterrumpida durante 37 años, desde la restauración del autogobierno en 1982 hasta la llegada de Moreno al poder en 2019. La candidatura recae en María Jesús Montero, ministra de Hacienda del Gobierno de Pedro Sánchez, quien afronta una campaña en la que el partido debe gestionar simultáneamente la herencia de cuatro décadas de poder regional y su responsabilidad en el Ejecutivo central. El PSOE no ha respondido públicamente al contenido del barómetro según los datos disponibles en el material publicado.
La brecha de dieciocho puntos entre PP y PSOE en intención de voto directa tiene, en cualquier sistema proporcional, una traducción parlamentaria difícilmente reversible en pocas semanas de campaña. En los estudios preelectorales del CIS para comicios autonómicos, diferencias de esta magnitud entre el primer y el segundo partido han resultado históricamente estables en el tramo final de la competición electoral.
Vox pierde aproximadamente un tercio de su electorado de 2022
El sondeo del CIS registra que Vox habría perdido en torno al 30% de los votantes que le apoyaron en los comicios autonómicos de 2022. El propio barómetro atribuye esa caída al trasvase hacia el voto útil al PP: un mecanismo por el que el electorado con preferencias afines concentra su apoyo en el partido con mayores expectativas de victoria para maximizar el resultado. Este fenómeno se ha documentado en distintos sistemas proporcionales europeos cuando un partido de referencia amplía sus perspectivas de mayoría. En Andalucía, Vox fue determinante para la investidura de Moreno en 2022 al respaldar su Gobierno en minoría; la pérdida de ese caudal de votos alteraría de forma sustancial la geometría parlamentaria resultante. Vox no ha emitido una posición pública recogida en el material del CIS.
Moreno, único candidato con valoración aprobada
La valoración de los candidatos constituye uno de los indicadores con mayor capacidad predictiva en los barómetros preelectorales del CIS, al correlacionar con el comportamiento del voto blando o no consolidado. Moreno es el único candidato con nota aprobada según el sondeo; sus rivales obtienen valoraciones negativas, conforme a los datos del barómetro. En presidencialismos autonómicos, donde el candidato a la presidencia de la comunidad tiene perfil propio diferenciado del partido, la figura del líder puede amplificar o amortiguar el voto de formación. Que la preferencia de candidato —43,8%— y la intención de voto directa al PP —43,6%— coincidan con tanta precisión refuerza la lectura de que ambas variables se retroalimentan.
El precedente de 2018 y la mayoría absoluta de 2022
Para calibrar el alcance de las proyecciones actuales es necesario situar el ciclo electoral reciente. En 2018, el PP ganó las elecciones andaluzas pero necesitó el apoyo de Ciudadanos y Vox para investir a Moreno, poniendo fin a 37 años de hegemonía socialista. En 2022, el PP obtuvo mayoría absoluta en Andalucía, la primera de su historia en la comunidad, en un resultado que fue considerado excepcional en el contexto político del momento. Si la proyección del CIS se confirmara en las urnas, el partido igualaría o superaría ese registro. El precedente de 2022 es, por tanto, el umbral de comparación inmediato: los 59 escaños del extremo superior de la horquilla actual superarían el resultado de aquella mayoría.
Plazos e incógnitas pendientes antes de la convocatoria
El barómetro preelectoral del CIS no fija fecha electoral. La convocatoria de elecciones autonómicas en Andalucía corresponde decidirla al presidente de la Junta en los plazos que establece el Estatuto de Autonomía. La encuesta mide intención de voto en un momento dado, y su traslación al resultado final depende de la participación, la consolidación del voto y el desarrollo de la campaña. El CIS no incluye en el material divulgado proyecciones sobre otros partidos menores ni sobre candidaturas de izquierda alternativa, por lo que el cuadro parlamentario completo presenta incógnitas más allá de los tres actores principales. Esas incógnitas afectan sobre todo al umbral de los 55 escaños: si el PP queda por debajo, la composición del resto de la cámara determinará las opciones de pacto.


